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Quién puede adoptar y a quién

PATRICIA ZARRALUQUI

En una adopción hay numerosos factores legales a tener en cuenta. La legislación de cada país regula las adopciones de una manera y hay que conocer bien el marco legal existente para poder actuar de la mejor manera posible, de forma que no surjan imprevistos posteriormente debidos a fallos en el proceso, como ocurrió en el caso de Joan.

Las diferencias legales entre países pueden condicionar las adopciones internacionales, sin embargo, “se busca regular los procesos a través de convenios de adopción que igualen las condiciones en las que se van a llevar a cabo”, explica Caridad Velarde, profesora de Filosofía del  Derecho de la Universidad de Navarra. “En ocasiones, las adopciones no pueden ser tramitarse entre determinados países porque estos no permiten la adopción homosexual, por ejemplo”, dice Caridad. Otro aspecto importante tiene que ver con el concepto de familia de los países musulmanes, donde no existe la posibilidad de la adopción, sino que los niños entran en una situación similar a la acogida, como explica Belén en su entrada: “Acogimiento y otras cuestiones que hay que saber del tema”.

Para poder resolver las principales dudas acerca de las cuestiones legales a tener en cuenta en las adopciones en España, hemos acudido a Javier Nanclares, profesor de Derecho Civil de la Universidad de Navarra. Él nos ha explicado cuáles son los derechos de estos niños y sus familias, así como los aspectos determinantes a la hora de adoptar a un niño.

 

– ¿Quién puede adoptar en España?

– De acuerdo con el artículo 175 CC, se puede adoptar individualmente o en pareja, no más de dos personas. El adoptante puede estar o no casado, también puedo adoptar estando casado y que el hijo sea sólo mío y no de mi cónyuge, que no adopta, aunque deberá asentir la adopción. Su orientación sexual o su identidad sexual no puede ser tenida en cuenta para rechazar a priori su condición de posible adoptante, otra cosa es que en el caso concreto se prefiera a otro adoptante.

Si son dos personas las que adoptan, pueden estar casadas o unidas en pareja estable, necesario para constituir un núcleo familiar idóneo para el hijo. Si son dos personas casadas o unidas, pueden serlo del mismo o de diferente sexo.

Por otro lado, la adopción requiere que el adoptante sea mayor de veinticinco años. Si son dos los adoptantes bastará con que uno de ellos haya alcanzado dicha edad. En todo caso, la diferencia de edad entre adoptante y adoptando será de, al menos, dieciséis años y no podrá ser superior a cuarenta y cinco años, salvo en los casos de adopción sin necesidad de propuesta previa de la entidad pública. Cuando fueran dos los adoptantes, será suficiente con que uno de ellos no tenga esa diferencia máxima de edad con el adoptando. Si los futuros adoptantes están en disposición de adoptar grupos de hermanos o menores con necesidades especiales, la diferencia máxima de edad podrá ser mayor.

Tampoco pueden ser adoptantes los que no puedan ser tutores de acuerdo con lo previsto en el Código civil.

No puede adoptarse:

  • 1.º A un descendiente.
  • 2.º A un pariente en segundo grado de la línea colateral por consanguinidad o afinidad (a mis hermanos o a los hermanos de mi esposa).
  • 3.º A un pupilo por su tutor hasta que haya sido aprobada definitivamente la cuenta general justificada de la tutela.

 

– ¿Un hijo adoptado tiene los mismos derechos que un hijo biológico?

– Desde el punto legal, la filiación adoptiva surte los mismos efectos que la filiación natural matrimonial o extramatrimonial, la Constitución impone la protección integral de los hijos, iguales ante la ley con independencia de su filiación. Cuestión distinta es que en materia de filiación, las normas aplicables a los hijos adoptivos no coinciden con las aplicables a los hijos naturales. Por ejemplo, un hijo natural cuyo verdadero padre no es el marido de la madre sino un vecino o un tercero cualquiera, es un hijo que puede impugnar esa paternidad incorrecta y reclamar judicialmente la paternidad de su verdadero padre. En cambio un hijo adoptivo nunca podrá impugnar la paternidad de su padre adoptivo alegando que no lo es de verdad, ni podrá pretender reclamar la paternidad de su padre biológico. El motivo es que la adopción es una ficción jurídica, por la que se crea una relación de filiación en interés del hijo y a sabiendas de su no correspondencia con la verdad biológica. De ahí que no tenga sentido permitir impugnarla en aras de una verdad biológica que no cuenta en este tipo de filiación.

Pero esto no significa que sus derechos sean distintos a los de un hijo natural. Y por eso heredará a sus padres adoptivos y a la familia de éstos de la misma manera que un hijo natural; tiene derecho a llevar sus apellidos de la misma manera que un hijo natural; y tiene derecho de alimentos de la misma manera que un hijo natural.

 

– ¿Deben los padres biológicos renunciar a los derechos sobre su hijo para que se lleve a cabo la adopción?

– Los progenitores biológicos deberán asentir la adopción de su hijo que no se hallare emancipado, siempre y cuando no estuvieran privados de la patria potestad por sentencia firme o incursos en causa legal para tal privación. Es importante que el asentimiento de la madre no podrá prestarse hasta que hayan transcurrido seis semanas desde el parto (antes eran 30 días).

Si los progenitores estuvieran privados de la patria potestad por sentencia firme o incursos en causa legal para tal privación, hay algunos casos en que el asentimiento no es necesario:

  • Cuando los que deban prestarlo se encuentren imposibilitados para ello, imposibilidad que se apreciará motivadamente en la resolución judicial que constituya la adopción.
  • Cuando los progenitores tuvieren suspendida la patria potestad cuando hubieran transcurrido dos años desde la notificación de la declaración de situación de desamparo, sin oposición a la misma o cuando, interpuesta en plazo, hubiera sido desestimada. En este caso, los progenitores deberán ser oídos por el Juez, que dictará lo que estime oportuno.

Otro asunto importante es que en las adopciones que exijan propuesta previa de la autoridad administrativa (no, por ejemplo, si yo adopto al hijo extramatrimonial que tuvo de joven mi actual esposa o al hijo de mi pareja de hecho, adopciones éstas que no necesitan declaración de idoneidad por parte de la autoridad administrativa pues se entiende que es el otro progenitor el más idóneo para valorar esa idoneidad) no se admitirá que el asentimiento de los progenitores se refiera a adoptantes determinados. Esto es, no se da al hijo en adopción a una persona o pareja concreta. No hay un acto transmisivo sobre el propio hijo, del cual los padres no pueden disponer como si fuera una vivienda. El niño queda en una situación tal, que su protección exige a las autoridades promover su entrega en adopción. El interés absolutamente predominante no es ni el de los padres biológicos ni el de los padres adoptantes, sino el del hijo.

Por otro lado, no es correcto hablar de renunciar a los derechos sobre el hijo, porque la filiación es una cuestión de orden público y por tanto indisponible, es decir irrenunciable e intransferible. Yo soy padre y no puedo dejar de serlo por mi mera voluntad. Hay un deber de justicia para con los propios hijos que es inherente a la propia relación de filiación y, por tanto, que no depende de la voluntad de uno u otro.

De todos modos, el propio legislador utiliza esa expresión en la nueva Ley de registro civil. Lo que sucede es que la madre rechaza al hijo y antes que permitir que se lo lleve y lo abandone, con evidente riesgo para el menor, se prefiere aceptar anticipadamente ese rechazo y colocar al menor bajo tutela de la Administración para que sea dado en acogimiento y tal vez más adelante en adopción.

 

– Legalmente, ¿qué diferencia hay entre dar voluntariamente a tu hijo en adopción y que te lo quiten?

– La adopción se concibe como una institución de protección de menores, consistente en proteger a estos de la mejor manera posible y en atención a sus circunstancias. De este modo, cuando la situación de desamparo en que se encuentra el hijo y la inconveniencia o imposibilidad de ser reintegrado a su familia de origen lo aconsejen, podrá iniciarse un procedimiento de adopción que lleve finalmente a una resolución judicial que constituya ese vínculo de filiación.

Es cierto que ha habido excesos y situaciones en que el desamparo inicial de los menores dio paso a procedimientos adoptivos sin tener en cuenta el cambio de actitud de los progenitores y su esfuerzo por recuperarse y volver a estar habilitados para desempeñar su patria potestad. Excesos y abusos que en algún caso extremo condujeron a sentencias de los Tribunales en las que se condenaba severamente a la Administración a indemnizar a la madre biológica por haberle denegado indebidamente el reintegro de sus hijos, que al final terminaron en otra familia. Pero son casos excepcionales.

Es importante señalar que el acogimiento implica ubicar al menor en una familia, darle el entorno del que no podía disfrutar en su relación con los padres biológicos. Pero el acogimiento no consiste en darle unos padres. Es incorrecto hablar de padres acogedores; sí es correcto hablar de familia de acogida. Solo son padres los adoptantes, no los acogedores, por mucho cariño que le cojan al hijo. Y sólo así, por esa diferencia, se entiende que el acogimiento podía ser profesionalizado, a diferencia de la adopción, donde desde luego no cabe remuneración.

 

– ¿Qué se puede hacer cuando alguien de la familia no está de acuerdo con la adopción?

– En cuanto a los abuelos, no es necesario ni su consentimiento, ni su asentimiento, ni tan siquiera darles audiencia. Lo cual es chocante en los casos de mujer viuda que se junta con otro señor, quien pretende adoptar a los hijos de su pareja o esposa. Si esta da el asentimiento, los abuelos paternos dejarán de ser abuelos sin que nadie les pida su parecer. Podrán pedir a lo sumo derecho de visitas en cuanto que allegados de sus ex nietos, ya no serían nietos pues la adopción habrá extinguido el vínculo jurídico de los adoptados con esa rama de su familia de origen: serán nietos biológicos pero no jurídicos.

Respecto a otros familiares, lo lógico es que ante el desamparo de esos niños de su familia, asuman ellos la tutela de los menores para impedir que se inicie el procedimiento que pueda desembocar en una adopción. Si no lo hacen, no podrán alegar nada.

 

– ¿Hay ayudas económicas y bajas paternales tras una adopción o una acogida?

– Sin duda, las consecuencias son prestacionales, laborales e incluso fiscales. Es además una materia fuertemente sujeta a lo dispuesto en diferentes normas autonómicas. Para más información se puede consultar la Guía de Ayudas Sociales y Servicios para las Familias 2016 (pdf.).

 

– ¿Cómo afectan las distintas legislaciones de los países en las adopciones internacionales?

– Afecta mucho en la medida que el rechazo por parte de algunos países de la adopción por personas del mismo sexo y la admisibilidad de la misma en el Derecho español pueden generar una desconfianza hacia las solicitudes de adopción internacional procedentes de España, ante el temor de que una persona pueda individualmente promover la adopción internacional de un menor de edad y que, una vez concedida esta, el menor pueda ser adoptado por la persona del mismo sexo que convive con el adoptante o que se case con él.

Por otra parte, en otros países existen lo que se denominan adopciones simples o no plenas, que no llegan a romper totalmente los vínculos jurídicos con la familia de origen y que no generan vínculo entre el adoptado y la familia biológica del adoptante, es decir, no otorgan al hijo adoptado un nuevo status familiae. Adopciones que desde mediados de los años 80 han desaparecido del Código civil, que concibe la adopción como plena filiación, generadora del estado civil del hijo y de integración plena en la familia del adoptante, con plena desvinculación del hijo respecto de su propia familia. Debido a esto, se plantean problemas de reconocimiento y eficacia en España de adopciones simples internacionales, esto es, constituidas por españoles en el extranjero. Esta cuestión ha sido resuelta por el artículo 30 de la Ley 54/2007 de adopción internacional en su nueva redacción de 2015, admitiendo que puede surtir determinados efectos en España pero que no será objeto de inscripción en el Registro Civil español como adopción ni comportará la adquisición de la nacionalidad española con arreglo al artículo 19 del código Civil.

 

¿Habéis tenido algún problema legal en la adopción? ¿Cómo lo habéis solucionado?

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One thought on “Quién puede adoptar y a quién

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