Adopción, Sin categoría

“Tuvimos un embarazo de 48 horas”, parte 1

PATRICIA ZARRALUQUI

Tuvimos que decidir si queríamos un niño en 48 horas“, cuenta el padre de un niño de adopción nacional (han preferido que sus nombres no aparezcan en la entrada). Esta pareja son padres de un niño de 6 años desde que este tenía tres meses. Después de una larga espera para una adopción internacional, su hijo les llegó de forma inesperada.

Una decisión consensuada

La historia de esta pareja se distancia un poco de lo que suelen ser las familias adoptivas, “la gente cuando quiere adoptar suele tener un deseo muy grande. Nosotros también teníamos ganas de tener un niño, pero no éramos la típica familia desesperada que no le veía sentido a nada si no podía tener hijos”, cuenta el padre.

La madre había tenido claro desde pequeña que si tenía hijos quería que fuesen adoptados, sin embargo, él sí que tenía la ilusión de tener hijos biológicos. “Pienso que hay muchos niños por ahí que necesitan una familia. Además, a mí el embarazo no me atraía”, explica ella. Pero se pusieron de acuerdo y decidieron combinar las dos cosas. «Dije: “Si tú quieres tener un hijo adoptado, yo quiero que primero intentemos tener un hijo biológico”», continúa él. Sin embargo, los tratamientos de fertilidad no funcionaron y solo pudieron continuar con la adopción.

Las adopciones internacionales cada vez tardan más en llegar y en unos años, los niños pequeños y sanos serán la excepción. Foto: Thetruthpreneur en Pixabay.com.

Las adopciones internacionales cada vez tardan más en llegar y en unos años, los niños pequeños y sanos serán la excepción. Foto: Thetruthpreneur en Pixabay.com.

Ellos en un primer momento solicitaron adopción internacional a China porque era donde menos tardaban en darte al niño, entre un año y un año y medio, y porque les parecían los más serios. Pero la realidad cambió, ya que en China se produjo un atasco en las asignaciones debido a una mayor demanda por parte de familias monoparentales, que aprovecharon para solicitar antes de que el país las prohibiera. En una de las reuniones que tuvieron con el Gobierno de Navarra, les dijeron que si rellenaban otro formulario, entraban en la solicitud de adopción nacional, pero que se olvidasen de ella porque la lista de espera era de unos 13 años. Decidieron rellenarlo y solicitarla porque una no te quitaba de la otra. Pero obedeciendo a lo que les había dicho el Gobierno, se olvidaron de ella.

Un olvido obligado

Pasaron cuatro o cinco años y la adopción desde China no llegaba. Ellos ya tenían 40 años y después de pensarlo y darse cuenta de que no querían ser padres tan mayores, decidieron borrarse de adopción internacional. Ya tenían asumido que iban a llevar otro proyecto de vida y se cambiaron de casa a un ático pequeño ideal para los dos.  “Nos cambiamos en junio de 2010 y en agosto de repente nos llamaron del Gobierno de Navarra para preguntarnos a ver cómo estábamos”, dice ella. “Que ni nos acordábamos de ellos, nos habíamos dado de baja de adopción internacional, pero de nacional ni acordarnos”, continúa el padre.  “Nos dijeron que estábamos los novenos en la lista de espera y que iba a tardar un año o año y pico. Querían saber qué pensábamos y si queríamos seguir adoptando, después de 6 años en los que no nos habían llamado para nada”, apunta la madre. En ese momento les dijeron que se lo iban a pensar, pero les hicieron una pregunta clave, que a ver si estarían dispuestos a adoptar a un niño aunque no tuviera el consentimiento paterno. “Yo había trabajado de policía municipal y me había tocado ver varios casos de críos casi en desamparo, pero en ninguno les habían quitado la patria potestad a esos padres”, cuenta él, “entonces me vino toda esa película a la cabeza. Pensé que, para que a unos padres les quiten a sus hijos y lo vayan a dar en adopción, era porque había una situación muy grave. Así que yo dije que sí, que estaba dispuesto“. “Salimos y yo le dije que qué había hecho, si no sabíamos ni de qué iba la cosa”, comenta ella.

A mediados de septiembre les volvieron a llamar para visitar la nueva casa. En ese momento su idea fue aprovechar la visita para decirles que se daban de baja, porque, a pesar de que les habían dicho que iba a ser un año o año y pico, sabían que iban a ser unos tres, y además se habían cambiado de casa y no cabía nadie más. Después de ver la casa, les dijeron que se sentasen porque les tenían que decir algo. Era un miércoles al mediodía y les dijeron que tenían para coger un niño el viernes. “¿El viernes? 48 horas para decidir si dábamos el paso o no“, explica el padre reflejando la sorpresa del momento. “Yo me iba de vacaciones con mis amigas y lo dije, no íbamos a poder recoger al niño hasta 15 días después. Pero nos dijeron que nos lo guardaban, como quien guarda cualquier otra cosa…”, prosigue ella. “Se quedaron un poco descolocados, pero tenían que entender que mi vida hasta ese miércoles era una y a partir de ese viernes, si aceptábamos, iba a ser otra. Evidentemente dijimos que sí, fue un embarazo de 48h”, cuenta el padre.

 

¿Qué os parece la historia de esta familia? Para saber más: «“Tuvimos un embarazo de 48 horas”, parte 2».

 

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Diario de una adopción, Sin categoría

Diario de una adopción: aviones, aviones y más aviones

PATRICIA ZARRALUQUI Y BELÉN TORRES

En el anterior capítulo de Diario de una adopción conocimos a Rocío y Agustín, una pareja que emprendió un proceso de adopción internacional en Rusia. Además, supimos los nombres de sus pequeños, Constantín y Julia, unos niños sanos de 4 y 2 años respectivamente. 

En el proceso de adopción de niños rusos, como en otros casos, es necesario realizar hasta tres viajes al país antes de traerlos a casa. En el primero, se va a conocer a los niños; en el segundo, se lleva a cabo el juicio donde se les cede la custodia y, en el último y más esperado, aquel en el que suben al avión dos personas y vuelven cuatro.

El primer viaje

En cuanto recibieron la asignación, tenían una semana para personarse en Chitá, Rusia, para conocer a sus hijos.  Empezaba su primer viaje. La historia de esta pareja está llena de casualidades. Su asignación llegó un viernes y al día siguiente, sábado, la hermana de Rocío y su marido viajaban a Rusia para recoger a sus hijos. Esa noche fue de gran celebración para todos.

Los viajes a Rusia. Foto de Albert22278 en Pixabay.

Los viajes a Rusia. Foto de Albert22278 en Pixabay.

Se me pone la piel de gallina al recordarlo“, expone Rocío con una sonrisa, y continúa, “nosotros íbamos a conocer a nuestros pequeños y ellos a traer a los suyos a casa, y, casualidades de la vida, coincidíamos seis horas en Moscú”. Agustín con cara de asombro nos dice que “conocimos a nuestros sobrinos en la Plaza Roja de Moscú. Estuvimos cuatro horas allí, juntos”.  Para más casualidades, no supieron que se alojaban todos en el mismo hotel hasta que se despidieron y vieron que iban en la misma dirección, “hay casualidades, pero esto ya era demasiado”, ríe Rocío.

La pareja ya marchaba rumbo a Chitá, “salimos de Moscú como a las siete de la mañana y llegamos a nuestro destino a las seis de la tarde. Fuimos al hotel, nos dimos una ducha y, ¡hala! que nos vamos al orfanato”, explica Agustín, mientras él habla, Rocío no deja de exclamar con una sonrisa que era una situación surrealista. Una vez allí, les instalaron en una salita, se abrió una puerta y “llegan tus hijos, que hablan solo ruso o ni hablan. Así que sacas los juguetes que les has llevado y te pones a interactuar con ellos”, dice Agustín.

Algo más que un regalo

Los juguetes son importantes. Foto de Miguel Raul Granda Barbon en Flickr.

Los juguetes son importantes. Foto de Miguel Raul Granda Barbon en Flickr.

La pareja explica que Rusia es uno de los países con fama de tener bastante cuidados a los niños. El día que les envían la foto de los niños a los padres por correo, viene adjunto un informe médico detallado que a esta pareja les dio un poco de miedo. En los cursos a los que han de someterse quienes inician este proceso, les explican que hay que aprovechar ese primer momento de jugueteos para comprobar algunas de las capacidades de los niños o si su salud está tan mal como se les dice a los padres, “la verdad es que te ponen el informe más negro de lo que es”, comenta Rocío.

Esta primera visita es crucial y dura tres días. No solo se va a conocer a los niños, “vas a conocer y aceptar la adopción” sentencia Rocío. El día uno es un shock, “tu vas ahí, casi sin dormir y conoces a los niños, y son tus hijos, es increíble” explica esta madre.

Los viajes al orfanato durante esa semana duran más o menos dos horas, luego hay que volver a España y toca esperar la fecha del juicio, el segundo viaje. “Esta espera es muy dura, porque ya los conoces, ya has estado con ellos”, comenta Rocío y Agustín lo corrobora “es duro porque ya son tus hijos”. Mientras llega la ansiada fecha de juicio, el 15 agosto, aún hay que mandar más documentaciones y ratificar que quieres seguir adelante con la adopción. Durante esta espera aseguran que no supieron absolutamente nada de ellos, aunque consiguieron mandarles un par de regalos por el cumple del niño y  Rocío comenta que “hoy es el día en que te cuenta y ves que se acuerda”. Los padres confiesan que de vez en cuando les preguntan sobre aquella época de su vida, para saber qué es lo que los pequeños recuerdan. Parece que hay cosas que sí se quedan marcadas, Rocío explica que cuando le preguntaron al niño que qué tal con sus papás, él respondió “bueno, ya he conocido a mis papás y ya me puedo ir en el avión, y también he conocido a mi hermana, que no me acuerdo como se llama”. Este sorprendente comentario tiene una explicación y es que en los orfanatos rusos los niños están separados por sexo y edades. Además, el sistema siempre procura que los hermanos están cerca, pero no juntos, ya que puede darse el caso de que sean adoptados ambos, como Constantín y Julia, o que solo uno de ello se vaya con una familia. Si se conocen, la separación puede ser más traumática.

Segundo viaje

Antes del segundo viaje, el del juicio, Rocío y Agustín ya tenían la habitación de los pequeños montada y habían hecho un álbum con sus fotos. Ese mismo que le enseñaron a la magistrada el día del juicio. Antes de ese segundo traslado al país de sus niños, la pareja estuvo tensa. “Empezó a correr el rumor de que Rusia se planeaba si seguir adelante con las adopciones a España porque el matrimonio homosexual está legalizado”, explicaba Rocío. Los dos se pisan al explicar que “imaginaos que nosotros moríamos. Los críos pasarían a la tutela del Estado y de ahí alguna pareja homosexual, y claro… no querían eso”. Así que esos juicios, que de primera eran meros trámites, “algo jiji, jaja” según Agustín, se complicaron. Sin embargo, en el momento que les tocaban a estos navarros, la cosa no pintaba muy bien. Cabe decir que ahora la situación no está así y que desde Rusia se ha permitido que parejas homosexuales y solteros adopten allí.

La justicia. Foto de Pixabay.

La justicia. Foto de Pixabay.

En principio, plantarse frente al juez sirve para que los adoptantes adquieran la custodia de los pequeños, pero también por si alguien de la familia del niño quiere reclamarla. De aquel día recuerdan que iban ellos y otras dos parejas, con las que siguen manteniendo el contacto. Los primeros que entraron fueron una pareja de Madrid que salieron al cabo de dos horas deshechos en lágrimas, “nos decía todo el rato que esperaba que tuviéramos suerte”, dice Rocío. Su problema había sido que había aparecido en el juicio la hermana mayor reclamando la custodia de la criatura“del niño que tú ya has conocido, con el que tú ya has jugado… de tú hijo, vamos”, recalca Agustín. Finalmente, consiguieron aclarar el asunto y se pudieron llevar a su hijo. Después entraron ellos y aunque no tuvieron grandes problemas “es un trago, la verdad”, dice Rocío. Su juicio fue favorable. Los terceros en entrar fueron unos catalanes que tuvieron problemas con la documentación, porque no habían actualizado una fecha, “les hicieron volver atrás y les pilló el follón de las parejas homosexuales y estuvieron esperando un año más, un año en que ya conocían a su hijo pero no podían estar con él”, relata Agustín. De tres parejas que fueron, solo una consiguió un juicio favorable. Lo que debía ser un viaje de celebración se vio algo empañado por las circunstancias. El consuelo de esta pareja es que volvieron a ver a sus pequeños justo antes de volver a España. Ya solo quedaba el último y más esperado viaje, el que traería a sus hijos a casa. 

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Adopción, Sin categoría

AFADENA, más de diez años ayudando a las familias adoptivas

PATRICIA ZARRALUQUI

En un proceso de adopción el apoyo se convierte en algo fundamental, conocer otras historias similares a la propia, contar con la ayuda de profesionales, compartir experiencias, etc. En Navarra, hay una asociación que se ha convertido en el punto de referencia para estas familias desde 2004, es AFADENA, Asociación de Familias Adoptivas de Navarra. Hemos hablado con Adolfo García Garaikoetxea, miembro de la asociación y representante de la misma en la federación nacional, para que nos explique en qué consiste el trabajo que ellos hacen.

Punto de encuentro

Las actividades de la asociación han ido cambiando con el paso de los años. Al principio,  “básicamente, se trataba de realizar actividades de encuentro entre familias adoptivas, independientemente de en qué fase se encontraban las mismas. Se organizaban actividades lúdicas como excursiones o visitas guiadas en las que podía encontrarse a familias que ya habían adoptado y familias que se encontraban a la espera de adoptar”, explica Adolfo. Con el paso del tiempo se dieron cuenta de que era necesario trabajar en el ámbito de la postadopción, las familias requerían un apoyo que desde otros sitios era más difícil conseguir. “Este trabajo se realiza mediante la organización de talleres, jornadas y escuelas de padres que se vienen organizando con carácter periódico y que están, generalmente, restringidas a las familias socias”, cuenta Adolfo García. A esto hay que sumar un interés y una labor de divulgación de una visión más realista de la adopción, a través de charlas, conferencias, etc. con expertos nacionales.

La actividad de AFADENA se dirige fundamentalmente a las familias socias, sin embargo, también entran dentro de sus objetivos otras familias adoptivas de Navarra. Las familias socias son unas 125 y entre ellas destacan las familias con uno o dos hijos, 40% y 46% respectivamente, y los niños adoptados internacionales. La nacionalidad predominante de estos niños es la rusa (49), seguida de la china (25) y la peruana (16).

Las adopciones han descendido debido a la crisis, sin embargo, Navarra se mantiene como la comunidad con mayor número de adopciones respecto a la población. Fuente y gráfico cedido por AFADENA.

Las adopciones han descendido debido a la crisis, sin embargo, Navarra se mantiene como la comunidad con mayor número de adopciones respecto a la población. Fuente y elaboración: AFADENA.

Hacerse socio de la asociación “siginifica involucrarse en el proyecto de AFADENA. Es tomar consciencia de que las familias somos terapéuticas para nuestros hijos e hijas y que debemos seguir formándonos para prevenir situaciones difíciles y poder identificar los problemas para atajarlos pronto”, dice Adolfo.

Como ya se ha comentado más arriba, desde AFADENA pretenden establecerse como un punto de encuentro y de formación donde las distintas familias adoptivas se sientan comprendidas, a la vez que se les ofrece formación postadoptiva, necesaria para poder abordar las cuestiones con las que se encuentran cada día. “Las actividades son múltiples y tocan muy diversas temáticas, como la adaptación de los menores al entorno familiar, la generación de un buen vínculo entre los miembros de la familia, el fortalecimiento de un apego seguro entre los menores y las familias, la expresión de los sentimientos, herramientas sociales y de defensa contra las discriminaciones y/o el racismo”, cuenta Adolfo García, “también se realizan actividades lúdicas que permiten a las familias entrar en contacto con otras familias similares que han pasado o están pasando por los mismos problemas de modo que se pueden socializar las dificultades y compartir experiencias de éxito”.

Desmitificar la adopción

Por otro lado, desde AFADENA persiguen difundir una imagen real de la adopción. Para ello, se sirven fundamentalmente de las redes sociales como Twitter o Facebook, y de la organización de eventos públicos, el más importante es el ciclo de charlas que organizan en Civivox Iturrama. En esta imagen real entran en juego muchos aspectos relacionados con la adopción desconocidos para gran parte de la población, incluso para las familias interesadas en iniciar el proceso.

En primer lugar, pretenden erradicar los mitos y los tópicos que existen alrededor de la adopción, de forma que se entienda como una manera más de establecer familias. A esto se debe añadir una información veraz y completa a las familias acerca del hecho adoptivo y de las dificultades que puede entrañar la postadopción. Para poder cumplir con este proceso, Adolfo señala la necesidad de explicar la realidad de la adopción internacional, “la adopción internacional es un sistema que no se mantiene“, ya que hay una desigualdad entre el número de familias que quieren adoptar y las características y el número de niños adoptables. “La mayoría de las familias desean niños y niñas lo más pequeños posibles y, a poder ser, sanos. Pero este perfil de menores no existe en los orfanatos“, explica Adolfo. Esta desigualdad ha hecho que los tiempos de espera hayan aumentado considerablemente en los últimos años, lo que ha traído consecuencias negativas, como denuncias por falsos huérfanos o irregularidades. Según Adolfo, se han cometido cuatro errores fundamentales en el sistema de adopciones internacionales:  “1. Se ha animado a las familias a ofrecerse a adoptar menores con un perfil para el que hay sobredemanda, 2. los tiempos de espera de las familias se eternizan (por encima de los 10 años en algunos casos), 3. cuando los países de origen de los menores no cubren las expectativas, se presiona a sus autoridades, se amenaza y se arrebatan niños y niñas a sus legítimas familias, y 4. los niños y niñas que de verdad necesitan una adopción (los menores con necesidades especiales) se quedan sin familia”.

La complejidad de la situación de estas adopciones exige que las familias se enfrenten a esta realidad cambiante. Adolfo explica que, en primer lugar, habrá que explicar que la adopción de menores sanos y pequeños será la excepción, el perfil cambiará por completo, la mayoría de los casos serán niños con necesidades especiales. A esto se sumará un descenso drástico en el número de adopciones de este tipo. Por último, estas familias se verán inmersas en situaciones de orígenes complicados y tendrán que ser capaces de resolver los conflictos gracias a una buena formación previa. “Una posible solución sería el volver la mirada hacia los niños y niñas que se encuentran institucionalizados en España, es decir, poner nuestro interés en la adopción nacional y el acogimiento“, sentencia Adolfo.

Un mar de dudas

“Las familias acuden a AFADENA porque no encuentran en otro lugar la solución adecuada a sus necesidades, necesidades que deberían ser cubiertas, en gran medida, por las administraciones”, explica Adolfo García. Desde la asociación intentan responder a las preocupaciones y dudas de estas familias, que se centran principalmente en la información y control de los procesos, dudas acerca de temas educativos, asuntos sanitarios y terapéuticos, solicitudes de reformas legislativas, inquietudes o quejas relacionados con temas sociales (racismo o tratamiento del tema en la publicidad y la prensa) y la formación de las familias.
Como novedad, este año han colaborado con el Departamento de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra haciendo una aportación al II Plan Estatégico e Integral de Apoyo a la Familia y la Infancia. Esta abarca tres niveles distintos que dan una visión completa acerca de la realidad de la adopción: Servicios Sociales, educación y sanidad.

 

¿Conocíais la labor de AFADENA? ¿Habéis acudido alguna vez a ellos o sois socios?

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Acogida, Sin categoría

Ciclo “Acogimiento en Familia” o cómo informar a través de películas

BELÉN TORRES

MAGALE es una de las asociaciones que hay en Navarra que trabaja con familias de acogida, tanto con los padres, como con los hijos. Para conocer en profundidad qué es lo que hace MAGALE, se puede acudir a una de las entradas anteriores de este blog, donde ya hemos hablado de ella.

Una de las cuestiones de las que nos hemos dado cuenta a lo largo del proceso de creación de este proyecto es de la  falta de información que hay acerca de las familias adoptantes pero especialmente de las de acogida. Con el objetivo de darlas a conocer y de difundir qué son se ha organizado este año por primera vez un ciclo de cine llamado “Acogimiento en Familia”.  La idea es la de “generar en la sociedad navarra una cultura de acogimiento familiar”, tal como muestran en su folleto. Detrás de esta iniciativa están MAGALE y los Cines GOLEM.

Además de la proyección de una película, los jueves 27 de octubre, 3, 10 y 17 de noviembre a las 19:30 en lo cines GOLEM, se complementa la actividad con un coloquio liderado por algún profesional vinculado al acogimiento familiar.

La película a la que asistimos el pasado 3 de noviembre se titula La Vergüenza (David Planell, España. 2009).

Aquí os dejamos un Tweet donde podéis consultar cuáles son las películas que se proyectarán, la hora, el sitio… toda la información que necesitáis.

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Acogida, Sin categoría

Conozcamos MAGALE, la Asociación Navarra de Familias de Acogida

BELÉN TORRES

Como ya comentamos en la entrada de Safaya, una forma de conocer la realidad de las familias de acogida y de adopciones es acudiendo a las asociaciones que trabajan con ellos. Aquí conoceremos a MAGALE.

Logo de Magale: Asociación Navarra de Familias de acogida. Foto de Belén Torres.

Logo de Magale: Asociación Navarra de Familias de acogida. Foto de Belén Torres.

MAGALE es la Asociación Navarra de Familias de Acogida. Tal y como cuentan en su página web, nace en agosto del 2003 de “un grupo de padres con niños en acogida, que sentían la  necesidad de compartir sus vivencias, aconsejarse en su problemática particular”. La creación de la asociación también se destina a que los niños pueda observar que existen diferentes tipos de familias, con distintas situaciones en ella.

Naroa Ramírez es una joven educadora de 23 años que pertenece a la Junta Directiva de MAGALE. Es ella la que nos explica “se creó un poco como punto de apoyo entre las familias, como forma de no sentirse solos. Desde el punto de vista de los padres fue como decir ‘no soy el único loco que me atrevo hacer esto’ y, desde el de los críos servía para darse cuenta de que no eran los únicos que estaban viviendo fuera de su casa”.

Naroa Ramírez explica que MAGALE, la Asociación como tal, basada en unos estatus cerrados y firmes que tienen ahora, nace en 2003, pero que la idea empezó tiempo atrás. Fue su madre acogedora junto con otros padres y madres en la misma situación los que quedaban para tomar café algunas tardes y así intercambiar impresiones, pensamientos y problemas.

Padres, madres, niños y profesionales

Es una Asociación que trabaja tanto con padres y madres acogedores como con los niños. Desde MAGALE se busca informar, formar y educar a esos padres a través de charlas y talleres. En entradas anteriores ya se ha hablado de la importancia que tiene dotar a quienes se ofrecen para cuidar a un niño que lo necesita de herramientas para hacer frente a situaciones complejas. Ese intento por educar a los padres se materializa en charlas y tareas acerca de la importancia de crear un círculo de confianza, de talleres sobre potenciar el apego o de enseñar formas de conducir rabietas de los pequeños y de hacer frente a comportamientos problemáticos. Además de esto, Naroa Ramírez insiste en que la Asociación siempre está abierta para cualquiera que quiera saber sobre las familias de acogida, cualquier persona es bienvenida. Un aspecto muy importante de MAGALE que explica Naroa Ramírez es que se ponen a disposición de otros profesionales para ayudarles en su formación en este ámbito. Es decir, cualquier profesor, psicólogo o trabajador social que quiera informarse y conocer en profundidad qué es la acogida, cómo se debe tratar a estos niños, cómo se les puede ayudar, etc. puede acudir a la asociación, donde, encantados, le atenderán.

Muchos de los padres que se acercan a MAGALE suelen tener miedos, dudas e inseguridades similares. Ramírez  opina que, en general, el miedo que existe es el de “saber si los niños se van a adaptar. También están preocupados por si ello van a ser capaces de crear ese vínculo de confianza con los pequeños y se va a dar el apego“. Esto algo muy importante y que les cuesta tanto a los niños porque son niños que “hacen las maletas muchas veces. Están entre dos mundos. De momento estás en una casa, pero sabes que te vas a ir y, por tanto, crear apego es difícil”. En cuanto a las dudas, la más común, según Naroa Ramírez es la de “y cuando me lo quiten, ¿qué?“. Ante esta pregunta, Naroa revela que ella odia esa frase, porque el niño “no es una posesión. El pensamiento es algo similar a decir, bueno, yo ya he hecho esa buena acción, ahora el niño es mío. A mi esto me choca, no es adecuado”. Por otro lado, ella misma es la que dice que la marcha de los niños es “la raíz del acogimiento. Teóricamente eso es es bueno, que se vaya está bien. Pasa poco, no es lo habitual, pero si ocurre es porque la situación de la familia de origen es mucho mejor y es positivo”. Naroa Ramírez afirma que una vez que se termina el acogimiento, suele haber un contacto frecuente entre el niño y los padres de acogida.

Los niños también reciben en MAGALE atención. Los talleres y las actividades están también pensados para ellos. La propia Naroa Ramírez es una de las encargadas de esto y cuenta que muchas veces se los lleva de retiro durante el fin de semana. Comenta entre risas que “estos niños son un encanto, pero tienen su mochila. Muchas veces se muestran más desafiantes con los padres de acogida, tratando de ponerles a prueba para saber qué es lo que estos sienten hacia ellos. Sin embargo, cuando salen de ese círculo y pasan tiempo con otros familiares, abuelos u otros niños como ellos, como que se relajan y son encantadores”. A los pequeños también se les ofrece ayuda psicológica.

Dar a conocer

Folletos informativos de MAGALE. Foto de Belén Torres

Folletos informativos de MAGALE. Foto de Belén Torres

Actualmente, están muy centrados en la difusión de qué el acogimiento. Son lo primeros que expresan que hay bastante confusión entre adopciones y acogidas y por eso están muy enfocados a aclarar el significado de esto términos, a establecer los límites entre ambas realidades. Nosotras también hemos tratado de explicar su diferencia en una de las primeras entradas de este proyecto. Este es el motivo que les llevó a crear este año 2016 el ciclo de cine Acogimiento en Familia que se celebra los jueves 27 de octubre y 3, 10 y 17 de noviembre en los cines GOLEM de Pamplona. Aquí buscan exponer qué es el acogimiento familiar a través de la proyección de películas y de un coloquio posterior llevado a cabo por profesionales del ámbito, entre ellos la psicóloga Carlota Caso, puedes ver qué contó en esta entrada. El pasado 3 de noviembre nosotras fuimos asistentes y pudimos aprender más del tema gracias a la película “La Vergüenza” de Daniel Planell, aquí podéis ver algunas fotos del evento.

Además de esto, Naroa Ramírez explica que desde MAGALE están en fase de desarrollo de una nueva iniciativa llamada familias guía. Se trata de que núcleos familiares que ya hayan pasado por un acogimiento, que tengan una experiencia previa y que sean capaces de asesorar a otra. Sería algo así como establecer un contacto permanente entre la nueva familia y la veterana para que esta le pueda servir de guía.

Tal y como ellos mismos reflejan en su página web “la creación de MAGALE ha sido muy satisfactoria para todos, hablamos en un lenguaje común, y para nuestros hijos ha sido muy positiva”.

 

¿Conocíais MAGALE? ¿Qué otras asociaciones interesantes sabéis algo? 

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Carlota Caso: “Hay que dar amor, ser constantes y estar disponibles para ellos”

PATRICIA ZARRALUQUI Y BELÉN TORRES

Un proceso de acogimiento o de adopción es muy complicado, donde todas las partes implicadas sufren a su manera”, afirmó Carlota Caso, psicóloga clínica, en el ciclo de cine “Acogimiento en Familia” que organiza la asociación de familias de acogida Magale en los cines Golem Baiona, el pasado 3 de noviembre. En el plano psicológico, los niños de acogida y de adopción coinciden bastante, la mayoría de ellos han tenido un grado alto de sufrimiento en etapas tempranas de su vida, lo que condiciona o determina su desarrollo psíquico, cognitivo, incluso cerebral.

“Que el acogimiento o la adopción sean complicados no quiere decir que no se puedan llevar a cabo con éxito, pero el esfuerzo y la dificultad serán, por lo general, mayores que en una crianza habitual en la que los niños no hayan sufrido ningún tipo de maltrato o abusos, una negligencia continuada o una falta de la figura de apego”, explicó Carlota. Las vivencias traumáticas que estos niños han experimentado en los primeros años de su vida suelen marcar su psiquismo, aunque no todas afectan del mismo modo, ni a todos los niños les afecta de la misma manera. Sin embargo, hay casos en los que se puede decir que “el niño está roto y a veces está tan profundamente roto que reparar eso es una labor muy complicada. Pero siempre se pueden hacer cosas”, contó Carlota Caso.

Crianza terapéutica

Los padres tienen que ser padres en primer lugar. A las capacidades de los padres convencionales hay que sumar una fortaleza que les permita enfrentarse a situaciones que se salen de lo cotidiano. Tienen que actuar como si fueran padres terapéuticos. “No se trata de que hagan terapia con los niños, pero se trata de que esos padres, con sus cuidados y muchas otras cosas, puedan intentar reparar algunas de las heridas. Y si no es repararlas al 100%, aunque sea sanarlas lo mejor posible”, explicó la psicóloga. Hay muchas ocasiones en las que esto se convierte en algo muy complicado porque hay casos en los que estos niños son los primeros que evitan establecer el vínculo con su nueva familia, presentan unas conductas oposicionistas o no regulan sus emociones de forma adecuada. “Este tipo de actitudes desgastan de una manera bestial a los padres, se preguntan por qué y les entran muchas dudas y ganas de tirar la toalla”, afirmó Carlota. Lo ideal sería buscar un entorno en el que todos los ámbitos de la vida del niño se vean implicados en esta crianza terapéutica, es decir, un entorno donde los buenos tratos sean los protagonistas para poder reparar los daños.

La situación de desapego por la que han pasado estos menores puede desarrollar patologías graves que, en ocasiones, no se pueden reparar. En ese caso habría que acompañar a los niños e intentar que lo acepten, de forma que se produzcan avances adaptativos. “Hay traumas que no se superan, pero claro que se puede convivir con ellos”, dijo Carlota Caso, “hay que dar amor, ser constantes y estar disponibles, aunque tampoco hay que olvidar los límites”. A pesar de todo el esfuerzo, muchas veces las expectativas no se cumplen y las cosas no avanzan, “la tolerancia a la frustración por parte de los padres tiene que ser enorme”, afirmó Carlota.

El momento de la revelación de orígenes

Otro asunto importante en la acogida y la adopción es el que tiene que ver con la revelación de orígenes. “Cuando un niño pregunta hay que contarle, es muy importante construir narrativas sobre su origen que le ayuden a dar sentido a su vida y a desculpabilizarse”, dijo la psicóloga, lo que coincide con lo que explicó Laura Iparaguirre en una entrada anterior. La madurez del niño es importante, ya que habrá que contarle la verdad, pero en el momento adecuado. La etapa más común para el inicio de la búsqueda de orígenes es la adolescencia, lo mejor es acompañar al adolescente en ese proceso, “es muy importante que no lo haga él solo, que alguien afectivamente cercano lo acompañe en este proceso porque es algo duro”, afirmó Carlota.

Es esencial construir una narrativa coherente que explique sus orígenes y que se pueda ir completando con la edad. Foto: Comfreak en pixabay.com.

Es esencial construir una narrativa coherente que explique sus orígenes y que se pueda ir completando con la edad. Foto: Comfreak en pixabay.com.

“Permiso para querer”

La falta de vinculación con la nueva familia por parte de los niños en acogimiento o en adopción puede deberse a cuestiones muy diversas, pero hay dos que son fundamentales. Hay menores que no son capaces de establecer ese vínculo porque sienten mucho miedo al abandono que ya sufrieron anteriormente, es una forma de protegerse por si se vuelve a dar la misma circunstancia. Otro motivo es el conflicto de lealtades, los niños se sienten entre dos aguas y piensan que traicionan a su madre biológica en el momento en el que empiezan a querer a su nueva familia, “cuando la madre biológica le está dando permiso para querer, para abrirse, ese conflicto se rebaja”, concluyó Carlota Caso.

 

¿Qué técnicas habéis llevado a cabo vosotros para ayudar a vuestros hijos en este proceso?

 

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Diario de una adopción, Sin categoría

Diario de una adopción: a kilómetros de un sueño

PATRICIA ZARRALUQUI Y BELÉN TORRES

Rocío y Agustín son padres de dos niños desde hace tres años. Vinieron de Rusia cuando el mayor, Nicolás, tenía 4 años y la pequeña Julia, 2. “Fue una gymkana, pero conseguimos que todo se solapara perfectamente y se llevara a cabo bastante rápido”, dice Agustín, “pero nuestro caso no es descriptivo, os vamos a contar la cara amable de la adopción”. En Diario de una adopción vamos a narrar el proceso de adopción de esta familia en tres capítulos, donde se conocerá el paso a paso por el que atravesaron antes de que sus hijos llegaran a casa. También nos gustaría contar con vuestra colaboración para conocer otras historias y que nos contéis cómo fue o está siendo vuestro proceso de adopción.

Comienzo de una apasionante aventura

Rocío y Agustín comenzaron con el proceso de adopción en agosto de 2011. Después de estar seguros de que querían embarcarse en esta larga y difícil aventura y de tener una experiencia cercana a través de los trámites de adopción en Rusia en los que se encontraba inmersa la hermana de Rocío, acudieron a Bienestar Social. El primer paso que había que dar era rellenar un cuestionario profundo y extenso de unas 30 páginas en el que se abordan asuntos complejos como la frustración por no poder ser padres, anteriores parejas o la relación con la familia, por ejemplo. “Nosotros no nos sentimos incómodos, intentamos contestar de la manera más honrada posible, asumiendo que era un trámite por el que teníamos que pasar”, cuenta Rocío. “Nos lo llevamos de vacaciones y lo fuimos contestando con tranquilidad”, continúa Agustín.

Después de enviar el cuestionario por correo, lo siguiente que hicieron fue acudir a Bienestar Social para poder conseguir el Certificado de Idoneidad, ahora se puede solicitar por internet en la web del Gobierno. “La idoneidad se consigue en base a un ofrecimiento, te la dan para ser padre de un caso en concreto para el que tú te has ofrecido, tienes que decir el límite de edad, el número de niños y si es adopción nacional o internacional”, explica Rocío, “nosotros hicimos el ofrecimiento para dos niños, a ser posible hermanos, con máximo 4 años”. “Es un tema de enfoque, todo está enfocado a la protección del niño. Tú te ofreces a ser padre, pero no dices que quieres un niño”, dice Agustín.

“Mientras esperábamos a que nos diesen el Certificado de Idoneidad, en mayo de 2012 comenzamos los cursos de preadopción. Justo el 31 del mismo mes tuvimos la entrevista con Bienestar Social en casa”, dice Rocío. Es una entrevista con un psicólogo que los dos sintieron como relajada, no como un examen. En ese momento les dijeron que el certificado iba a tardar unos dos meses, sin embargo, no llegó hasta el 19 de octubre, después de un año aproximadamente desde que realizaran el cuestionario. Paralelamente, ellos empezaron a buscar una ECAI que pudiera tramitarles la adopción internacional. Una ECAI es una Entidad Colaboradora de Adopción Internacional, una organización sin ánimo de lucro especializada y validada para hacer trámites en determinados países. Facilitan mucho el proceso porque ya tienen una red creada, contactos y traductores y conocen las leyes. Las ECAIs trabajan con personal propio en los distintos países y en algunos de estos países adoptar sin la mediación de una de ellas convierte la adopción en algo imposible.

La adopción de los sobrinos de Rocío había sido tramitada por Nuevo Futuro cuando aún era una ECAI, pero en el momento en el que Rocío y Agustín hicieron un estudio de mercado en agosto de 2012 para ver cuál era la que más les convencía, ya no trabajaban como tal, así que no quedaba ninguna ECAI en Pamplona que tramitara adopciones en Rusia y tuvieron que buscar a nivel nacional. “La que más nos gustó fue una que se llama Creixer Junts de Palma de Mallorca. La encontré por internet y les mandé correos solicitando información. Fueron los que más rápido me contestaron y los que me dieron mejor impresión”, afirma Rocío. “Básicamente, como todo en esta vida, depende de las personas con las que te encuentres y caímos allí con un ángel, una bendición que cumplía siempre con lo que decía. Era un ángel en el trato y un nazi en los formalismos”, cuenta Agustín entre risas. “Pero tienes que ser así”, sigue Rocío, “porque a nada que haya un fallo en los papeles te lo echan para atrás en Rusia, son muy documentales”.

Bienestar Social no les dio el Certificado de Idoneidad hasta octubre de 2012, pero ellos querían tener todo atado antes porque confiaban en que iban a dárselo. Por ejemplo, ellos eran pareja de hecho, pero en Rusia exigían que estuviesen casados, “ningún problema, nos casamos. Si esto era junio de 2012, nos casamos en julio. Llamamos al Ayuntamiento para ver cuándo tenían hora y en cuatro minutos nos casamos”, cuenta Agustín.

Se confirma la idoneidad

El 19 de octubre por fin llegó el ansiado certificado y el 30 del mismo mes firmaron el contrato con Creixer Junts que hasta entonces no habían podido firmar porque, aunque sabían que se lo iban a dar, no lo tenían todavía. “En el momento en el que firmamos el contrato, comenzó la gymkana para conseguir todos los certificados”, dice Rocío. “Necesitas, por ejemplo, 7 médicos que certifiquen que estás bien”, recalca Agustín. Según cuentan, Rusia es especialmente demandante en cuanto a la documentación y muy inquisidora con los detalles, cada país establece sus condiciones y el expediente que hay que enviar varía. Para Rusia, todo se tiene que certificar tres veces, “tuvimos que ir al Registro de la Propiedad para que certificara que la que decíamos que era nuestra casa, de verdad era nuestra.

La documentación requerida por los países varía. Dependiendo de si se hace por protocolo público o por ECAI, serán tramitados por el Negociado de Adopción o por la ECAI. Foto: Myrfa en Pixabay

La documentación requerida por los países varía. Dependiendo de si se hace por protocolo público o por ECAI, serán tramitados por el Negociado de Adopción o por la ECAI. Foto: Myrfa en Pixabay.com.

Después, había que acudir a un notario para que certificara que lo que decía el Registro era real. Por último, el colegio de notarios tenía que certificar con la apostilla de la Haya que el notario que nos había firmado era un notario válido. Y después, todo esto hay que traducirlo a ruso”, explica Agustín. “Todo es así: certificar, demostrar y buscar a alguien que certifique que el certificador primero está validado”, resume Rocío. Al final, Rocío y Agustín reunieron un expediente de unas 200 páginas en el que había documentos certificados de todo tipo: médicos, declaración de la renta, certificado del trabajo, etc. Uno de los puntos que señala Agustín es que la asignación no está ligada a la capacidad económica, sin embargo, sí puede ser relevante para la propia familia porque el proceso es razonablemente caro.

Ese mismo octubre, les dieron la asignación a la hermana de Rocío de sus sobrinos.

¿Dónde está Chitá?

“Nosotros conseguimos todos estos papeles en dos meses, mientras que la mayoría de la gente suele tardar entre 5 y 7. Para el 30 de diciembre teníamos todo, cada momento libre lo aprovechábamos para documentación”, dice Rocío. Cada documento tenía que ser corregido por la chica que trabajaba con ellos en la ECAI. “Ese 30 de diciembre ella me dijo que ya había depositado en Chitá, una lejana región al Este de Rusia”, cuenta Rocío emocionada. “Fue un descanso, ya estaba”, continúa Agustín, “no eliges la región, la ECAI deposita donde va a ser mejor y más rápido”. “Comimos las uvas contentos ese año”, dice Rocío riendo.

“Conocimos a nuestros hijos por email”

Como todo padre adoptivo, Agustín y Rocío comenzaron los cursos de formación en marzo de 2013. Unos cursos que, según Agustín, son muy completos y extensos, que les sirvieron mucho después. Al mes les llegó la asignación de los que iban a ser sus hijos. Esperaron cuatro meses desde que depositaron la documentación en Chitá, hasta que les llegó la asignación. Ellos mismos explican que su caso no es representativo respecto a lo que suele ocurrir. “Se unieron varios factores en Rusia. En primer lugar, hubo problemas con EEUU por un caso de devolución de un niño y por sospechas de espionaje, que hizo que se cerraran las adopciones a EEUU. Esto hizo que la lista subiera mucho porque son ellos los que más adoptan en Rusia”, dice Agustín. “A esto se unió la crisis económica. Mucha gente se borró de Rusia porque no podían afrontar los gastos e hizo que bajaran mucho las peticiones”, sigue Rocío, “y el tercer punto tiene que ver con nuestro ofrecimiento, pedir dos niños acelera mucho los trámites”.

“En el momento de la asignación nos llamaron por teléfono y nos dijeron que ya tenían la asignación y que nos iban a mandar un correo con las fotos de los niños. Entonces te mueres de la ilusión y de la emoción“, cuenta una Rocío muy sonriente. Fue ahí cuando les dijeron que se llamaban Constantín y Julia, que tenían 4 y 2 años y que estaban sanos. “Era raro a más no poder porque iba a conocer a mis hijos por email“, dice riendo Agustín.

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