Adopción, Sin categoría

Charo Paternain: “Vienen con unas ideas muy distintas de lo que realmente es la adopción”

PATRICIA ZARRALUQUI

Para poder iniciar un proceso de adopción es necesario acudir al Negociado de Adopción del Gobierno de Navarra. Desde allí, se gestionan las adopciones de la Comunidad Foral y es necesario contactar con ellos. Hemos hablado con Charo Paternain Remón, Jefa del Negociado de Adopción, para que nos explique cuáles son los pasos que hay que seguir y cuáles son las actividades que se llevan a cabo desde el Negociado en el proceso adoptivo.

Los cursos de formación para los padres son un punto de partida que les va a servir para el resto del proceso. Foto: Frantichek en Pixabay.com.

Los cursos de formación para los padres son un punto de partida que les va a servir para el resto del proceso. Foto: Frantichek en Pixabay.com.

“El primer paso que tienen que dar las familias es acudir a una sesión informativa obligatoria en la que se explica la normativa tanto internacional como nacional y qué es cada tipo de adopción”, explica Charo. En esta charla de unas 4 horas, hay una parte más normativa y otra que tiene que ver con lo social y lo psicológico. Se les habla a las familias de los países en los que se puede adoptar y se les cuenta en qué consiste el proceso. Una vez que se ha hecho la sesión informativa, tienen que realizar un curso de formación, donde se va a profundizar más en la parte emocional y psicológica. Son 12 horas, en los que hay 6 sesiones:

  • “Quiero adoptar”
  • “Nuestros sentimientos, esperanzas y temores”
  • “El encuentro y la adaptación familiar”
  • “La comunicación de los orígenes”
  • “La adopción de niños y niñas con necesidades especiales”
  • “La adopción en primera persona”

Sirven para madurar un poco la decisión de adoptar. “Vienen con unas ideas muy distintas de lo que realmente es la adopción. Tienen que valorar hasta dónde llegan y que ofrecerse para un perfil muy concreto no es tan fácil, así que hay que orientarles”, explica Charo. En esos cursos hay gente que se echa para atrás.

Una vez que las familias han pasado por los dos pasos anteriores, pueden hacer el ofrecimiento, es decir, la solicitud. En esta solicitud, cada persona puede elegir adopción nacional, adopción internacional o las dos. En el caso de adopción internacional, solo se puede elegir un país. “Cuando eliges tramitar en otro país se puede hacer de dos maneras, dependiendo siempre de lo que diga el país de origen: por protocolo público, que sería entre ministerios, o por una ECAI o OAA, como se llaman ahora”, cuenta Charo. Generalmente, en la mayoría de países solamente se tramitan las adopciones internacionales por ECAI, porque estas empresas establecen allá redes y les ayudan y cooperan con ellos. Un ejemplo es China por Pasaje Verde, un programa para adoptar niños con necesidades especiales, donde es obligatorio acceder por ECAI y no hay posibilidad de hacerlo por protocolo público. Charo Paternain explica que por protocolo público cada vez hay menos países porque a ellos les viene bien que estas empresas estén allí y trabajen con ellos.

Una vez que las familias ya han hecho el ofrecimiento y tienen claro en qué país quieren solicitar o si quieren solicitar en internacional y nacional a la vez, que también se puede, se empieza con la entrevista y el cuestionario. Se les da un cuestionario de unas 30 páginas, como cuentan Rocío y Agustín en Diario de una adopción, donde se abordan distintos ámbitos de su vida social: cómo es la vivienda, su familia, sus relaciones, etc., así como se les hacen preguntas de tipo psicológico. Se les da un tiempo de uno a tres meses para realizarlo y una vez lo entregan, desde el Negociado revisan bien el cuestionario y se hace una visita domiciliaria exigida por los países para ver si en esa casa realmente hay un espacio adecuado para el niño. En esa visita también se aprovecha para profundizar en algunos temas o para buscar respuestas que no han querido contar en el cuestionario. Si el cuestionario está bien resuelto y en la visita ha ido todo bien, ellos realizan el informe psicosocial. “En el caso de que tengamos cosas que no acabamos de ver claras, haríamos más entrevistas, pasaríamos test o lo que nosotros creamos conveniente hasta poder juzgar”, explica Charo. Cuando ya se resuelven todas la dudas, se hace el informe psicosocial y de ahí, se les otorga el Certificado de Idoneidad. Para dar el certificado se mira lo que marca la ley, son aspectos sociales y psicológicos, no importa tanto el dinero de la familia, “sino el saber dónde se están metiendo, porque son procesos duros y vienen generalmente de procesos de infertilidad, por lo que psicológicamente no están bien. Tienen que pasar el duelo. Pero se meten en un proceso complicado, largo, que muchas veces no llega a su fin además”, señala Charo. Sirve para ver si están preparados psicológicamente sobre todo. “Nosotros no podemos saber si una persona va a ser buen padre o no, pero sí que tenemos que intentar ver que van a poder ir en este proceso bien y van a poder vivir y no sobrevivir”, dice Charo Paternain.

Los informes que hay que enviar a cada país pueden llegar hasta las 200 páginas y requieren documentos certificados hasta en tres ocasiones. Foto: Jarmoluk en Pixabay.com.

Los informes que hay que enviar a cada país pueden llegar hasta las 200 páginas y requieren documentos certificados hasta en tres ocasiones. Foto: Jarmoluk en Pixabay.com.

Una vez que se ha obtenido el Certificado de Idoneidad, si la familia ha decido tramitar por protocolo público, ellos envían el informe directamente al país. Por otro lado, si han decidido hacerlo por una ECAI, se lo enviarían a ella. En caso de ser por protocolo público, es el Negociado el que pediría permiso al país y este le mandaría toda la documentación que tiene que conseguir la familia para la solicitud. La documentación varía dependiendo de cada país. Una vez que la familia ha reunido todos los certificados, tiene los documentos que han hecho desde el Negociado de Adopción legalizados y apostillados, mandan todo al país. Si la adopción se tramita a través de una ECAI, son ellos los que se encargan.

Por otro lado, también hay que hacer un compromiso de seguimiento, que va a marcar cuáles son las exigencias de cada nación. Etiopía, por ejemplo, pide una visita al año hasta los 18; en China son solo 6. “Cada país va a marcar en qué tiempo, cómo quieren los seguimientos y quién los va a hacer. Normalmente los que van por ECAI. Nosotros hacemos los seguimientos por protocolo público y todos aquellos que no sean llevados por un ECAI en Navarra”, explica Charo.

En la mayoría de los casos, cuando los niños llegan a España, ya están adoptados, pero hay países como Filipinas en los que el menor está en una especie de acogimiento preadoptivo a su llegada y la adopción se tiene que pedir en el juzgado en España.

El principal problema de las adopciones es el tiempo que se tarda. Por ejemplo, en China por vía ordinaria, es decir, niños sanos, se están dando ahora a las familias que solicitaron en enero de 2007. “Cuando ha pasado tanto tiempo, su prioridad puede que ya no sea tener un hijo, tu vida ha podido cambiar de forma radical“, dice Charo resignada. Prácticamente ya no hay adopciones internacionales de niños sanos y pequeños, como también apuntaba Adolfo García de AFADENA. “Ahora los niños que son pequeños tienen que tener algún problema físico y el perfil que sale con más facilidad es a partir de 5 años”, dice Charo Paternain.

“Yo siempre digo que la adopción internacional es subsidiaria de la adopción nacional dentro de cada país. En el momento en el que ponen dinero para hacer un sistema de protección bueno, baja la adopción internacional porque ponen todo su empeño en que haya adopción nacional y en que haya acogimiento. De forma que todos los niños pequeños que están sanos van a ir siempre para nacional y van a sacar a internacional los demás”, explica Charo. En España, la adopción nacional está mal. Esto se debe a distintas causas, por un lado, las personas que tienen hijos es porque quieren, por otro lado, está el aborto, que interrumpe en muchos casos embarazos no deseados. Esto está haciendo que en Navarra haya una media de dos bebés al año menores de dos años dados en adopción con consentimiento y sanos. A esto se añade el sistema de protección que, una vez que ve que un niño tiene problemas, intenta ayudar a los padres y darles tiempo para que se recuperen, y si no es así, se intenta buscar en la familia extensa alguien que se pueda hacer cargo de los niños. Si no funciona nada, los niños pasan al sistema de adopción nacional. “Entonces el perfil de niños en adopción nacional suele ser un perfil de niño de bastante edad, mucho más mayor que antes, y suele salir sin consentimiento”, cuenta Charo.

Hay dos listas diferentes en adopción nacional:

  • Niños menores de 2 años con consentimiento y sanos.
  • Niños con necesidades especiales: dentro de esta hay varias listas: mayores de dos años, grupo de hermanos, niños dados en adopción sin consentimiento de los padres, de otras comunidades…

En Navarra hay más de 200 solicitudes para la primera lista y, como se ha contado, suele haber 2 niños al año que cumplan esas características. Puede que la adopción no llegue nunca para esas familias. El año pasado hubo 15 solicitudes para adopción nacional y 19 para internacional, este año las nacionales han disminuido hasta 9 y las internacionales se mantienen estables con 20.

Otra opción es buscar en otras comunidades españolas. “Cuando las comunidades nos dicen algún caso que tienen, buscamos en nuestras listas aquellos que coinciden con los requisitos que nos ponen y los proponemos, pero la comunidad de la que provienen los niños es la que decide qué familia se queda a los niños. De hecho en Navarra, tenemos muy poquitas adopciones, nos nutrimos todos los años de niños de otras comunidades”, termina Charo.

 

¿Cuánto tiempo estaríais dispuestos a esperar para recibir a vuestro hijo adoptado?

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“Tuvimos un embarazo de 48 horas”, parte 2

PATRICIA ZARRALUQUI

Después de que el Gobierno de Navarra les dijera que tenían un niño para adoptar, como se ha contado en la primera parte, la pareja se encontraba en una situación compleja.

Ese momento fue algo estresante para los dos porque en dos días tenían que decidir si cambiaban de vida, después de seis años sin saber nada del Gobierno de Navarra, de quien dicen que no les dio toda la información en agosto, ya que ese niño ya existía. Los padres que estaban por delante de ellos en la lista no quisieron tener a un niño sin el consentimiento paterno, lo que hizo que la lista corriese tan rápido y en poco más de un mes pudieran tener al bebé con ellos. Les dieron al niño el 8 de octubre en régimen de preadopción con tres meses, él tenía sus nombres y sus apellidos. En ese momento empezaron con trámites judiciales para buscar a la madre biológica. Esta ya tenía una hija en acogida y en una de las visitas descubrieron que estaba embarazada. Los padres adoptivos creen que la situación debía de ser grave porque apartaron al niño de la madre nada más nacer y lo llevaron a una casa de acogida del Gobierno de Navarra. Se estableció el protocolo para empezar a buscarla, pero pasado un plazo, en febrero de 2011, como no había aparecido, se lo dieron en adopción porque había prescrito el derecho que tenía sobre él mientras estaba en preadopción.

Un giro de 180º

A los quince días fueron a buscarlo y hasta hoy. “Nos cambió la vida por completo. ¡Qué shock! Porque claro, hay que acostumbrarse. De repente te dan a una persona que tú no quieres. Es un niño que te puede despertar ternura porque es un bebé. Pero tú no lo quieres, es así de fuerte, no te ha dado tiempo“, intenta explicar la madre. No había tenido un margen para ir acostumbrándose, como ocurre en las adopciones internacionales, que entre viajes, fotos, etc. es más fácil hacerse a la idea. “Nosotros no teníamos hijos, pero teníamos una vida estupenda, no estábamos amargados por no tener hijos. Todo el día para aquí para allá. Y entonces, te aparece de repente un niño“, cuenta ella. “Mi adaptación fue mejor que la suya, a ella le costó mucho”, añade él. No tenían ni siquiera una habitación para el niño y para la madre todo se convertía en un pequeño drama. 

Aunque al principio la adopción les pilló por sorpresa, el paso del tiempo ha hecho que sean una familia. Foto: Geralt en pixabay.com.

Aunque al principio la adopción les pilló por sorpresa, el paso del tiempo ha hecho que sean una familia. Foto: Geralt en pixabay.com.

A pesar de que al principio todo fue un shock, ahora están muy bien. El niño ya tiene seis años y sus padres dicen que es un niño muy bueno. “Ahora no te imaginas la vida sin él. Lo ves como tu hijo, es tu hijo. Yo no tengo hijos biológicos y entonces no sé cómo será, pero yo imagino que no es diferente a lo que nosotros sentimos por él“, cuenta el padre sonriendo, “no es diferente en ningún aspecto, ni en cariño, ni en amor, ni en lo que haga falta. Supongo que la cosa física tiene que unir mucho, pero en el momento en el que tienes a tu hijo tampoco lo conoces”. La madre cuenta riendo que le suelen decir que se parece a ella porque los dos son morenos. “Nosotros no lo conocíamos, igual que los padres biológicos, pero con el añadido de que es mulatito y los rasgos no son los tuyos, lo que hace que cueste un poco más romper esa barrera”, añade el padre. Sin embargo, el paso de los años ha hecho que los dos estén encantados con él, les ha cambiado la vida, pero en el 99% de los casos es para bien, ese 1% corresponde a que ya no pueden hacer todos los planes que hacían antes, “pero nadie nos ha puesto una pistola en la cabeza, es una decisión libre que hemos tomado“, dice él. “Yo creo que hemos tenido suerte, no sé cómo evolucionará. Mi hijo lo habrá pasado mal en la tripa porque su madre no lo podía tener, pero fue poco tiempo. Aparecimos nosotros cuando tenía 3 meses y, aunque nos pilló de sorpresa, los brazos han sido los mismos desde entonces”, sigue ella. Por ahora, el niño no ha presentado secuelas psicológicas y se sienten afortunados en comparación con las historias que cuentan otras familias en los talleres de Nuevo Futuro a los que asisten.

Un cuento real

El niño supo desde el primer momento que es adoptado. Él tiene un libro en el que se cuenta su historia: El cuento del niño Mario. Sus padres le han contado que hubo una chica que lo tuvo en su tripa, pero que no lo pudo cuidar y lo llevaron a una casa; un día les llamaron a ellos y fueron a buscarlo. También le han contado que tiene una hermana. “Se trata de no mentirles, de normalizar la situación y de que vaya siendo consciente de quién es desde el principio, adaptado a la información que se le puede dar a un niño según su edad”, cuenta el padre, “desde hace un año o menos ya va preguntando y lo que tiene que notar él es que el tema de la adopción no es tabú”. Por ejemplo, hace unos días les preguntó a ver por qué no llamaban a la chica que le había tenido en la tripa para que le pidieran un hermanito, «”pues porque no sabemos dónde está”, le dijimos», narra ella. Estos padres lo que buscan es que a él no le falte la información por su parte, dándole la necesaria en cada momento y acompañándole en la búsqueda de sus orígenes, pero también es cierto que no pueden responder a todas sus dudas porque ellos también las tienen. “Él sabe que no nació de mi tripa y que nosotros somos sus padres”, comenta la madre. “Que vamos a ser sus padres para siempre y que hubo una chica que era su mamá biológica y tenía una pareja, que era su papá, que no los conocimos a ninguno de los dos y que, por algún motivo que no conocemos, no pudo estar con ellos, con él y con su hermana”, continúa el padre.

El niño conoce a su hermana, lo que le permite tener un contacto con su familia biológica. Foto: Unsplash en Pixabay.com.

El niño conoce a su hermana, lo que le permite tener un contacto con su familia biológica. Foto: Unsplash en Pixabay.com.

El niño conoce a su hermana y se ven varias veces al año. El Gobierno de Navarra les informó de que el niño tenía una hermana y de que los padres de acogida estaban dispuestos a tener contacto con ellos si querían. “¿Cómo no íbamos a querer? A él le recalcamos que tiene una hermana, aunque la relación que tiene con ella y el concepto de hermana no es el normal porque está con ella tres o cuatro veces al año”, explica el padre. 

¿Y si sí?

La pareja no se plantearía ahora mismo adoptar a otro niño, porque consideran que ya tienen una edad y no sería justo para él tener a unos padres tan mayores, ya que si inician el proceso de nuevo, podrían ser otros diez años. A los dos les da pena que su hijo sea hijo único, pero dicen que su momento ya ha pasado y además será difícil que les salga todo tan bien como con él, un niño tan noble y sociable. Sin embargo, las dudas les entran a los dos en un caso especial. En el momento de la adopción, les dijeron que si la madre se quedaba embarazada de nuevo, ellos tenían prioridad. “Ya estaríamos otra vez con la duda”, dice ella. “Nos conocemos, ¿cómo vas a decir que no? En ese caso, seguro que sí. Sería incapaz de decir que no“, concluye él.

¿Habéis tenido alguna experiencia similar? Nos gustaría conocerla.

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“Tuvimos un embarazo de 48 horas”, parte 1

PATRICIA ZARRALUQUI

Tuvimos que decidir si queríamos un niño en 48 horas“, cuenta el padre de un niño de adopción nacional (han preferido que sus nombres no aparezcan en la entrada). Esta pareja son padres de un niño de 6 años desde que este tenía tres meses. Después de una larga espera para una adopción internacional, su hijo les llegó de forma inesperada.

Una decisión consensuada

La historia de esta pareja se distancia un poco de lo que suelen ser las familias adoptivas, “la gente cuando quiere adoptar suele tener un deseo muy grande. Nosotros también teníamos ganas de tener un niño, pero no éramos la típica familia desesperada que no le veía sentido a nada si no podía tener hijos”, cuenta el padre.

La madre había tenido claro desde pequeña que si tenía hijos quería que fuesen adoptados, sin embargo, él sí que tenía la ilusión de tener hijos biológicos. “Pienso que hay muchos niños por ahí que necesitan una familia. Además, a mí el embarazo no me atraía”, explica ella. Pero se pusieron de acuerdo y decidieron combinar las dos cosas. «Dije: “Si tú quieres tener un hijo adoptado, yo quiero que primero intentemos tener un hijo biológico”», continúa él. Sin embargo, los tratamientos de fertilidad no funcionaron y solo pudieron continuar con la adopción.

Las adopciones internacionales cada vez tardan más en llegar y en unos años, los niños pequeños y sanos serán la excepción. Foto: Thetruthpreneur en Pixabay.com.

Las adopciones internacionales cada vez tardan más en llegar y en unos años, los niños pequeños y sanos serán la excepción. Foto: Thetruthpreneur en Pixabay.com.

Ellos en un primer momento solicitaron adopción internacional a China porque era donde menos tardaban en darte al niño, entre un año y un año y medio, y porque les parecían los más serios. Pero la realidad cambió, ya que en China se produjo un atasco en las asignaciones debido a una mayor demanda por parte de familias monoparentales, que aprovecharon para solicitar antes de que el país las prohibiera. En una de las reuniones que tuvieron con el Gobierno de Navarra, les dijeron que si rellenaban otro formulario, entraban en la solicitud de adopción nacional, pero que se olvidasen de ella porque la lista de espera era de unos 13 años. Decidieron rellenarlo y solicitarla porque una no te quitaba de la otra. Pero obedeciendo a lo que les había dicho el Gobierno, se olvidaron de ella.

Un olvido obligado

Pasaron cuatro o cinco años y la adopción desde China no llegaba. Ellos ya tenían 40 años y después de pensarlo y darse cuenta de que no querían ser padres tan mayores, decidieron borrarse de adopción internacional. Ya tenían asumido que iban a llevar otro proyecto de vida y se cambiaron de casa a un ático pequeño ideal para los dos.  “Nos cambiamos en junio de 2010 y en agosto de repente nos llamaron del Gobierno de Navarra para preguntarnos a ver cómo estábamos”, dice ella. “Que ni nos acordábamos de ellos, nos habíamos dado de baja de adopción internacional, pero de nacional ni acordarnos”, continúa el padre.  “Nos dijeron que estábamos los novenos en la lista de espera y que iba a tardar un año o año y pico. Querían saber qué pensábamos y si queríamos seguir adoptando, después de 6 años en los que no nos habían llamado para nada”, apunta la madre. En ese momento les dijeron que se lo iban a pensar, pero les hicieron una pregunta clave, que a ver si estarían dispuestos a adoptar a un niño aunque no tuviera el consentimiento paterno. “Yo había trabajado de policía municipal y me había tocado ver varios casos de críos casi en desamparo, pero en ninguno les habían quitado la patria potestad a esos padres”, cuenta él, “entonces me vino toda esa película a la cabeza. Pensé que, para que a unos padres les quiten a sus hijos y lo vayan a dar en adopción, era porque había una situación muy grave. Así que yo dije que sí, que estaba dispuesto“. “Salimos y yo le dije que qué había hecho, si no sabíamos ni de qué iba la cosa”, comenta ella.

A mediados de septiembre les volvieron a llamar para visitar la nueva casa. En ese momento su idea fue aprovechar la visita para decirles que se daban de baja, porque, a pesar de que les habían dicho que iba a ser un año o año y pico, sabían que iban a ser unos tres, y además se habían cambiado de casa y no cabía nadie más. Después de ver la casa, les dijeron que se sentasen porque les tenían que decir algo. Era un miércoles al mediodía y les dijeron que tenían para coger un niño el viernes. “¿El viernes? 48 horas para decidir si dábamos el paso o no“, explica el padre reflejando la sorpresa del momento. “Yo me iba de vacaciones con mis amigas y lo dije, no íbamos a poder recoger al niño hasta 15 días después. Pero nos dijeron que nos lo guardaban, como quien guarda cualquier otra cosa…”, prosigue ella. “Se quedaron un poco descolocados, pero tenían que entender que mi vida hasta ese miércoles era una y a partir de ese viernes, si aceptábamos, iba a ser otra. Evidentemente dijimos que sí, fue un embarazo de 48h”, cuenta el padre.

 

¿Qué os parece la historia de esta familia? Para saber más: «“Tuvimos un embarazo de 48 horas”, parte 2».

 

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AFADENA, más de diez años ayudando a las familias adoptivas

PATRICIA ZARRALUQUI

En un proceso de adopción el apoyo se convierte en algo fundamental, conocer otras historias similares a la propia, contar con la ayuda de profesionales, compartir experiencias, etc. En Navarra, hay una asociación que se ha convertido en el punto de referencia para estas familias desde 2004, es AFADENA, Asociación de Familias Adoptivas de Navarra. Hemos hablado con Adolfo García Garaikoetxea, miembro de la asociación y representante de la misma en la federación nacional, para que nos explique en qué consiste el trabajo que ellos hacen.

Punto de encuentro

Las actividades de la asociación han ido cambiando con el paso de los años. Al principio,  “básicamente, se trataba de realizar actividades de encuentro entre familias adoptivas, independientemente de en qué fase se encontraban las mismas. Se organizaban actividades lúdicas como excursiones o visitas guiadas en las que podía encontrarse a familias que ya habían adoptado y familias que se encontraban a la espera de adoptar”, explica Adolfo. Con el paso del tiempo se dieron cuenta de que era necesario trabajar en el ámbito de la postadopción, las familias requerían un apoyo que desde otros sitios era más difícil conseguir. “Este trabajo se realiza mediante la organización de talleres, jornadas y escuelas de padres que se vienen organizando con carácter periódico y que están, generalmente, restringidas a las familias socias”, cuenta Adolfo García. A esto hay que sumar un interés y una labor de divulgación de una visión más realista de la adopción, a través de charlas, conferencias, etc. con expertos nacionales.

La actividad de AFADENA se dirige fundamentalmente a las familias socias, sin embargo, también entran dentro de sus objetivos otras familias adoptivas de Navarra. Las familias socias son unas 125 y entre ellas destacan las familias con uno o dos hijos, 40% y 46% respectivamente, y los niños adoptados internacionales. La nacionalidad predominante de estos niños es la rusa (49), seguida de la china (25) y la peruana (16).

Las adopciones han descendido debido a la crisis, sin embargo, Navarra se mantiene como la comunidad con mayor número de adopciones respecto a la población. Fuente y gráfico cedido por AFADENA.

Las adopciones han descendido debido a la crisis, sin embargo, Navarra se mantiene como la comunidad con mayor número de adopciones respecto a la población. Fuente y elaboración: AFADENA.

Hacerse socio de la asociación “siginifica involucrarse en el proyecto de AFADENA. Es tomar consciencia de que las familias somos terapéuticas para nuestros hijos e hijas y que debemos seguir formándonos para prevenir situaciones difíciles y poder identificar los problemas para atajarlos pronto”, dice Adolfo.

Como ya se ha comentado más arriba, desde AFADENA pretenden establecerse como un punto de encuentro y de formación donde las distintas familias adoptivas se sientan comprendidas, a la vez que se les ofrece formación postadoptiva, necesaria para poder abordar las cuestiones con las que se encuentran cada día. “Las actividades son múltiples y tocan muy diversas temáticas, como la adaptación de los menores al entorno familiar, la generación de un buen vínculo entre los miembros de la familia, el fortalecimiento de un apego seguro entre los menores y las familias, la expresión de los sentimientos, herramientas sociales y de defensa contra las discriminaciones y/o el racismo”, cuenta Adolfo García, “también se realizan actividades lúdicas que permiten a las familias entrar en contacto con otras familias similares que han pasado o están pasando por los mismos problemas de modo que se pueden socializar las dificultades y compartir experiencias de éxito”.

Desmitificar la adopción

Por otro lado, desde AFADENA persiguen difundir una imagen real de la adopción. Para ello, se sirven fundamentalmente de las redes sociales como Twitter o Facebook, y de la organización de eventos públicos, el más importante es el ciclo de charlas que organizan en Civivox Iturrama. En esta imagen real entran en juego muchos aspectos relacionados con la adopción desconocidos para gran parte de la población, incluso para las familias interesadas en iniciar el proceso.

En primer lugar, pretenden erradicar los mitos y los tópicos que existen alrededor de la adopción, de forma que se entienda como una manera más de establecer familias. A esto se debe añadir una información veraz y completa a las familias acerca del hecho adoptivo y de las dificultades que puede entrañar la postadopción. Para poder cumplir con este proceso, Adolfo señala la necesidad de explicar la realidad de la adopción internacional, “la adopción internacional es un sistema que no se mantiene“, ya que hay una desigualdad entre el número de familias que quieren adoptar y las características y el número de niños adoptables. “La mayoría de las familias desean niños y niñas lo más pequeños posibles y, a poder ser, sanos. Pero este perfil de menores no existe en los orfanatos“, explica Adolfo. Esta desigualdad ha hecho que los tiempos de espera hayan aumentado considerablemente en los últimos años, lo que ha traído consecuencias negativas, como denuncias por falsos huérfanos o irregularidades. Según Adolfo, se han cometido cuatro errores fundamentales en el sistema de adopciones internacionales:  “1. Se ha animado a las familias a ofrecerse a adoptar menores con un perfil para el que hay sobredemanda, 2. los tiempos de espera de las familias se eternizan (por encima de los 10 años en algunos casos), 3. cuando los países de origen de los menores no cubren las expectativas, se presiona a sus autoridades, se amenaza y se arrebatan niños y niñas a sus legítimas familias, y 4. los niños y niñas que de verdad necesitan una adopción (los menores con necesidades especiales) se quedan sin familia”.

La complejidad de la situación de estas adopciones exige que las familias se enfrenten a esta realidad cambiante. Adolfo explica que, en primer lugar, habrá que explicar que la adopción de menores sanos y pequeños será la excepción, el perfil cambiará por completo, la mayoría de los casos serán niños con necesidades especiales. A esto se sumará un descenso drástico en el número de adopciones de este tipo. Por último, estas familias se verán inmersas en situaciones de orígenes complicados y tendrán que ser capaces de resolver los conflictos gracias a una buena formación previa. “Una posible solución sería el volver la mirada hacia los niños y niñas que se encuentran institucionalizados en España, es decir, poner nuestro interés en la adopción nacional y el acogimiento“, sentencia Adolfo.

Un mar de dudas

“Las familias acuden a AFADENA porque no encuentran en otro lugar la solución adecuada a sus necesidades, necesidades que deberían ser cubiertas, en gran medida, por las administraciones”, explica Adolfo García. Desde la asociación intentan responder a las preocupaciones y dudas de estas familias, que se centran principalmente en la información y control de los procesos, dudas acerca de temas educativos, asuntos sanitarios y terapéuticos, solicitudes de reformas legislativas, inquietudes o quejas relacionados con temas sociales (racismo o tratamiento del tema en la publicidad y la prensa) y la formación de las familias.
Como novedad, este año han colaborado con el Departamento de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra haciendo una aportación al II Plan Estatégico e Integral de Apoyo a la Familia y la Infancia. Esta abarca tres niveles distintos que dan una visión completa acerca de la realidad de la adopción: Servicios Sociales, educación y sanidad.

 

¿Conocíais la labor de AFADENA? ¿Habéis acudido alguna vez a ellos o sois socios?

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Quién puede adoptar y a quién

PATRICIA ZARRALUQUI

En una adopción hay numerosos factores legales a tener en cuenta. La legislación de cada país regula las adopciones de una manera y hay que conocer bien el marco legal existente para poder actuar de la mejor manera posible, de forma que no surjan imprevistos posteriormente debidos a fallos en el proceso, como ocurrió en el caso de Joan.

Las diferencias legales entre países pueden condicionar las adopciones internacionales, sin embargo, “se busca regular los procesos a través de convenios de adopción que igualen las condiciones en las que se van a llevar a cabo”, explica Caridad Velarde, profesora de Filosofía del  Derecho de la Universidad de Navarra. “En ocasiones, las adopciones no pueden ser tramitarse entre determinados países porque estos no permiten la adopción homosexual, por ejemplo”, dice Caridad. Otro aspecto importante tiene que ver con el concepto de familia de los países musulmanes, donde no existe la posibilidad de la adopción, sino que los niños entran en una situación similar a la acogida, como explica Belén en su entrada: “Acogimiento y otras cuestiones que hay que saber del tema”.

Para poder resolver las principales dudas acerca de las cuestiones legales a tener en cuenta en las adopciones en España, hemos acudido a Javier Nanclares, profesor de Derecho Civil de la Universidad de Navarra. Él nos ha explicado cuáles son los derechos de estos niños y sus familias, así como los aspectos determinantes a la hora de adoptar a un niño.

 

– ¿Quién puede adoptar en España?

– De acuerdo con el artículo 175 CC, se puede adoptar individualmente o en pareja, no más de dos personas. El adoptante puede estar o no casado, también puedo adoptar estando casado y que el hijo sea sólo mío y no de mi cónyuge, que no adopta, aunque deberá asentir la adopción. Su orientación sexual o su identidad sexual no puede ser tenida en cuenta para rechazar a priori su condición de posible adoptante, otra cosa es que en el caso concreto se prefiera a otro adoptante.

Si son dos personas las que adoptan, pueden estar casadas o unidas en pareja estable, necesario para constituir un núcleo familiar idóneo para el hijo. Si son dos personas casadas o unidas, pueden serlo del mismo o de diferente sexo.

Por otro lado, la adopción requiere que el adoptante sea mayor de veinticinco años. Si son dos los adoptantes bastará con que uno de ellos haya alcanzado dicha edad. En todo caso, la diferencia de edad entre adoptante y adoptando será de, al menos, dieciséis años y no podrá ser superior a cuarenta y cinco años, salvo en los casos de adopción sin necesidad de propuesta previa de la entidad pública. Cuando fueran dos los adoptantes, será suficiente con que uno de ellos no tenga esa diferencia máxima de edad con el adoptando. Si los futuros adoptantes están en disposición de adoptar grupos de hermanos o menores con necesidades especiales, la diferencia máxima de edad podrá ser mayor.

Tampoco pueden ser adoptantes los que no puedan ser tutores de acuerdo con lo previsto en el Código civil.

No puede adoptarse:

  • 1.º A un descendiente.
  • 2.º A un pariente en segundo grado de la línea colateral por consanguinidad o afinidad (a mis hermanos o a los hermanos de mi esposa).
  • 3.º A un pupilo por su tutor hasta que haya sido aprobada definitivamente la cuenta general justificada de la tutela.

 

– ¿Un hijo adoptado tiene los mismos derechos que un hijo biológico?

– Desde el punto legal, la filiación adoptiva surte los mismos efectos que la filiación natural matrimonial o extramatrimonial, la Constitución impone la protección integral de los hijos, iguales ante la ley con independencia de su filiación. Cuestión distinta es que en materia de filiación, las normas aplicables a los hijos adoptivos no coinciden con las aplicables a los hijos naturales. Por ejemplo, un hijo natural cuyo verdadero padre no es el marido de la madre sino un vecino o un tercero cualquiera, es un hijo que puede impugnar esa paternidad incorrecta y reclamar judicialmente la paternidad de su verdadero padre. En cambio un hijo adoptivo nunca podrá impugnar la paternidad de su padre adoptivo alegando que no lo es de verdad, ni podrá pretender reclamar la paternidad de su padre biológico. El motivo es que la adopción es una ficción jurídica, por la que se crea una relación de filiación en interés del hijo y a sabiendas de su no correspondencia con la verdad biológica. De ahí que no tenga sentido permitir impugnarla en aras de una verdad biológica que no cuenta en este tipo de filiación.

Pero esto no significa que sus derechos sean distintos a los de un hijo natural. Y por eso heredará a sus padres adoptivos y a la familia de éstos de la misma manera que un hijo natural; tiene derecho a llevar sus apellidos de la misma manera que un hijo natural; y tiene derecho de alimentos de la misma manera que un hijo natural.

 

– ¿Deben los padres biológicos renunciar a los derechos sobre su hijo para que se lleve a cabo la adopción?

– Los progenitores biológicos deberán asentir la adopción de su hijo que no se hallare emancipado, siempre y cuando no estuvieran privados de la patria potestad por sentencia firme o incursos en causa legal para tal privación. Es importante que el asentimiento de la madre no podrá prestarse hasta que hayan transcurrido seis semanas desde el parto (antes eran 30 días).

Si los progenitores estuvieran privados de la patria potestad por sentencia firme o incursos en causa legal para tal privación, hay algunos casos en que el asentimiento no es necesario:

  • Cuando los que deban prestarlo se encuentren imposibilitados para ello, imposibilidad que se apreciará motivadamente en la resolución judicial que constituya la adopción.
  • Cuando los progenitores tuvieren suspendida la patria potestad cuando hubieran transcurrido dos años desde la notificación de la declaración de situación de desamparo, sin oposición a la misma o cuando, interpuesta en plazo, hubiera sido desestimada. En este caso, los progenitores deberán ser oídos por el Juez, que dictará lo que estime oportuno.

Otro asunto importante es que en las adopciones que exijan propuesta previa de la autoridad administrativa (no, por ejemplo, si yo adopto al hijo extramatrimonial que tuvo de joven mi actual esposa o al hijo de mi pareja de hecho, adopciones éstas que no necesitan declaración de idoneidad por parte de la autoridad administrativa pues se entiende que es el otro progenitor el más idóneo para valorar esa idoneidad) no se admitirá que el asentimiento de los progenitores se refiera a adoptantes determinados. Esto es, no se da al hijo en adopción a una persona o pareja concreta. No hay un acto transmisivo sobre el propio hijo, del cual los padres no pueden disponer como si fuera una vivienda. El niño queda en una situación tal, que su protección exige a las autoridades promover su entrega en adopción. El interés absolutamente predominante no es ni el de los padres biológicos ni el de los padres adoptantes, sino el del hijo.

Por otro lado, no es correcto hablar de renunciar a los derechos sobre el hijo, porque la filiación es una cuestión de orden público y por tanto indisponible, es decir irrenunciable e intransferible. Yo soy padre y no puedo dejar de serlo por mi mera voluntad. Hay un deber de justicia para con los propios hijos que es inherente a la propia relación de filiación y, por tanto, que no depende de la voluntad de uno u otro.

De todos modos, el propio legislador utiliza esa expresión en la nueva Ley de registro civil. Lo que sucede es que la madre rechaza al hijo y antes que permitir que se lo lleve y lo abandone, con evidente riesgo para el menor, se prefiere aceptar anticipadamente ese rechazo y colocar al menor bajo tutela de la Administración para que sea dado en acogimiento y tal vez más adelante en adopción.

 

– Legalmente, ¿qué diferencia hay entre dar voluntariamente a tu hijo en adopción y que te lo quiten?

– La adopción se concibe como una institución de protección de menores, consistente en proteger a estos de la mejor manera posible y en atención a sus circunstancias. De este modo, cuando la situación de desamparo en que se encuentra el hijo y la inconveniencia o imposibilidad de ser reintegrado a su familia de origen lo aconsejen, podrá iniciarse un procedimiento de adopción que lleve finalmente a una resolución judicial que constituya ese vínculo de filiación.

Es cierto que ha habido excesos y situaciones en que el desamparo inicial de los menores dio paso a procedimientos adoptivos sin tener en cuenta el cambio de actitud de los progenitores y su esfuerzo por recuperarse y volver a estar habilitados para desempeñar su patria potestad. Excesos y abusos que en algún caso extremo condujeron a sentencias de los Tribunales en las que se condenaba severamente a la Administración a indemnizar a la madre biológica por haberle denegado indebidamente el reintegro de sus hijos, que al final terminaron en otra familia. Pero son casos excepcionales.

Es importante señalar que el acogimiento implica ubicar al menor en una familia, darle el entorno del que no podía disfrutar en su relación con los padres biológicos. Pero el acogimiento no consiste en darle unos padres. Es incorrecto hablar de padres acogedores; sí es correcto hablar de familia de acogida. Solo son padres los adoptantes, no los acogedores, por mucho cariño que le cojan al hijo. Y sólo así, por esa diferencia, se entiende que el acogimiento podía ser profesionalizado, a diferencia de la adopción, donde desde luego no cabe remuneración.

 

– ¿Qué se puede hacer cuando alguien de la familia no está de acuerdo con la adopción?

– En cuanto a los abuelos, no es necesario ni su consentimiento, ni su asentimiento, ni tan siquiera darles audiencia. Lo cual es chocante en los casos de mujer viuda que se junta con otro señor, quien pretende adoptar a los hijos de su pareja o esposa. Si esta da el asentimiento, los abuelos paternos dejarán de ser abuelos sin que nadie les pida su parecer. Podrán pedir a lo sumo derecho de visitas en cuanto que allegados de sus ex nietos, ya no serían nietos pues la adopción habrá extinguido el vínculo jurídico de los adoptados con esa rama de su familia de origen: serán nietos biológicos pero no jurídicos.

Respecto a otros familiares, lo lógico es que ante el desamparo de esos niños de su familia, asuman ellos la tutela de los menores para impedir que se inicie el procedimiento que pueda desembocar en una adopción. Si no lo hacen, no podrán alegar nada.

 

– ¿Hay ayudas económicas y bajas paternales tras una adopción o una acogida?

– Sin duda, las consecuencias son prestacionales, laborales e incluso fiscales. Es además una materia fuertemente sujeta a lo dispuesto en diferentes normas autonómicas. Para más información se puede consultar la Guía de Ayudas Sociales y Servicios para las Familias 2016 (pdf.).

 

– ¿Cómo afectan las distintas legislaciones de los países en las adopciones internacionales?

– Afecta mucho en la medida que el rechazo por parte de algunos países de la adopción por personas del mismo sexo y la admisibilidad de la misma en el Derecho español pueden generar una desconfianza hacia las solicitudes de adopción internacional procedentes de España, ante el temor de que una persona pueda individualmente promover la adopción internacional de un menor de edad y que, una vez concedida esta, el menor pueda ser adoptado por la persona del mismo sexo que convive con el adoptante o que se case con él.

Por otra parte, en otros países existen lo que se denominan adopciones simples o no plenas, que no llegan a romper totalmente los vínculos jurídicos con la familia de origen y que no generan vínculo entre el adoptado y la familia biológica del adoptante, es decir, no otorgan al hijo adoptado un nuevo status familiae. Adopciones que desde mediados de los años 80 han desaparecido del Código civil, que concibe la adopción como plena filiación, generadora del estado civil del hijo y de integración plena en la familia del adoptante, con plena desvinculación del hijo respecto de su propia familia. Debido a esto, se plantean problemas de reconocimiento y eficacia en España de adopciones simples internacionales, esto es, constituidas por españoles en el extranjero. Esta cuestión ha sido resuelta por el artículo 30 de la Ley 54/2007 de adopción internacional en su nueva redacción de 2015, admitiendo que puede surtir determinados efectos en España pero que no será objeto de inscripción en el Registro Civil español como adopción ni comportará la adquisición de la nacionalidad española con arreglo al artículo 19 del código Civil.

 

¿Habéis tenido algún problema legal en la adopción? ¿Cómo lo habéis solucionado?

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Adopción, Sin categoría

Elisa Sagredo: “La clave está en la comunicación entre el colegio y la familia”

PATRICIA ZARRALUQUI

La situación en la que se encuentran los niños adoptados puede marcar también su adaptación escolar. Los traumas que han sufrido a lo largo de su vida, como la falta del vínculo materno, por ejemplo, hacen que presenten dificultades que se trasladan de casa a la escuela.

Elisa Sagredo, profesora de Educación Primaria, nos ha contado las principales dificultades que pueden presentar estos niños, como les explicó en una clase que recibió en la Universidad Isabel Azcona.

“Por lo general, son niños que pueden presentar menos habilidades motrices, de comprensión o de comunicación“, dice Elisa Sagredo, “a esto se suman las dificultades de autorregulación, vinculación y expresión de las emociones, así como problemas de autoestima“.

Estos niños carecen del vínculo materno, lo que conlleva distintos trastornos relacionados con las emociones y con la percepción de sí mismos, “pueden terminar por no sentir”, afirma Elisa. Esto complica su inserción en la escuela y requiere una atención especial por parte de los profesores, ya que estos niños son más propensos a mostrar una falta de autocontrol y una baja tolerancia a la frustración. “Existen dificultades en el establecimiento de normas, ya que no han tenido hasta ese momento alguien que les explique la realidad y no la comprenden, no son capaces en muchas ocasiones de comprender las emociones de otros niños, lo que les impide entender bromas y dobles sentidos, así como resolver conflictos”, explica Elisa Sagredo.

Es muy común que sean niños con miedo a los cambios, debido a las situaciones complejas por las que se han visto obligados a pasar. “Son niños que intentan controlar a las personas y las situaciones para que no se produzcan imprevistos. Para intentar ayudarlos hay que explicarles de antemano qué es lo que va a pasar y cómo van a suceder las cosas”, cuenta Elisa.

¿Cómo afecta en el colegio?

En cuanto a los procesos de aprendizaje, es habitual que tengan carencias como déficit de atención, falta de concentración o de rendimiento. “Tienen la cabeza en otras cosas y experimentan avances, estancamientos e incluso retrocesos o regresiones”. Elisa Sagredo explica que muchas de las dificultades aumentan con la adolescencia, ya que se vuelven más inseguros y la incertidumbre acerca de su pasado y la búsqueda de su origen crecen significativamente.

Es preferible que desde la llegada de los niños a la nueva familia, la incorporación a la escuela se haga de una forma tardía, parcial, progresiva y flexible. “Lo primero que hay que hacer es asegurarse de que el niño está bien dentro de la familia, establecer ese nuevo vínculo, y después incorporarlos al aula”.

Los profesores tienen que tener constancia de los problemas que pueden presentar los niños y actuar de la mejor manera posible. Foto: Pixabay https://pixabay.com/es/matem%C3%A1ticas-pizarra-la-educaci%C3%B3n-1547018/

Los profesores tienen que tener constancia de los problemas que pueden presentar los niños y actuar de la mejor manera posible. Foto: Pixapopz en Pixabay.

Comunicación como base

“La clave de una buena escolarización de los niños adoptados está en la comunicación entre el colegio y las familias. Hay que colaborar para poder comprender las dificultades del niño. La familia tendrá que comunicar las circunstancias significativas de la adopción y explicar qué es lo que sabe el niño. Por su parte, los profesores tendremos que comprender la preocupación de los padres”, afirma Elisa. “Sin embargo, es nuestra tarea formarnos lo mejor que podamos, ya que en la universidad nos dan unas nociones muy básicas, insuficientes para enfrentarnos a los casos reales”.

Buscar soluciones, no crear problemas

Desde el colegio hay que intentar buscar soluciones en cuanto al proceso de aprendizaje. En primer lugar, como explica Elisa Sagredo, hay que rebajar las expectativas y las exigencias, así como dirigirlos y recordarles las cosas sin esperar muchas iniciativas por su parte. Por otro lado, no hay que exigirles mucha autonomía en retos o tareas normales para su edad, sino que hay que facilitarles la petición de la agenda y no presuponer que han comprendido. Hay que mandarles pocas tareas y apuntarles al menor número de actividades extraescolares posibles. Todo esto se tiene que complementar con valoraciones y alabanzas constantes para que puedan sentir la experiencia del éxito y del reconocimiento que pocas veces han experimentado en su vida anterior.

Dentro del aula “hay que realizar actividades inclusivas que les hagan sentirse parte del grupo, viendo que comparten muchas cosas con otros niños; por ejemplo, que se abracen los que son del Madrid, los que viven en el mismo barrio, los que son morenos, etc.”, cuenta Elisa. De esta forma se consigue normalizar la situación acentuando los parecidos y haciendo que todos acepten las diferencias, pero sin negarlas, respetando su historia, sus orígenes o su condición de niño adoptado. “Hay que hablar a los niños de los diferentes tipos de familias que existen en la actualidad y animarles a ser como son, a la vez que se les protege de bromas, agresiones y provocaciones”, concluye Elisa Sagredo.

¿Cuál ha sido vuestra experiencia en la escolarización? ¿Cómo ha respondido el colegio?

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