Adopción, Sin categoría

Charo Paternain: “Vienen con unas ideas muy distintas de lo que realmente es la adopción”

PATRICIA ZARRALUQUI

Para poder iniciar un proceso de adopción es necesario acudir al Negociado de Adopción del Gobierno de Navarra. Desde allí, se gestionan las adopciones de la Comunidad Foral y es necesario contactar con ellos. Hemos hablado con Charo Paternain Remón, Jefa del Negociado de Adopción, para que nos explique cuáles son los pasos que hay que seguir y cuáles son las actividades que se llevan a cabo desde el Negociado en el proceso adoptivo.

Los cursos de formación para los padres son un punto de partida que les va a servir para el resto del proceso. Foto: Frantichek en Pixabay.com.

Los cursos de formación para los padres son un punto de partida que les va a servir para el resto del proceso. Foto: Frantichek en Pixabay.com.

“El primer paso que tienen que dar las familias es acudir a una sesión informativa obligatoria en la que se explica la normativa tanto internacional como nacional y qué es cada tipo de adopción”, explica Charo. En esta charla de unas 4 horas, hay una parte más normativa y otra que tiene que ver con lo social y lo psicológico. Se les habla a las familias de los países en los que se puede adoptar y se les cuenta en qué consiste el proceso. Una vez que se ha hecho la sesión informativa, tienen que realizar un curso de formación, donde se va a profundizar más en la parte emocional y psicológica. Son 12 horas, en los que hay 6 sesiones:

  • “Quiero adoptar”
  • “Nuestros sentimientos, esperanzas y temores”
  • “El encuentro y la adaptación familiar”
  • “La comunicación de los orígenes”
  • “La adopción de niños y niñas con necesidades especiales”
  • “La adopción en primera persona”

Sirven para madurar un poco la decisión de adoptar. “Vienen con unas ideas muy distintas de lo que realmente es la adopción. Tienen que valorar hasta dónde llegan y que ofrecerse para un perfil muy concreto no es tan fácil, así que hay que orientarles”, explica Charo. En esos cursos hay gente que se echa para atrás.

Una vez que las familias han pasado por los dos pasos anteriores, pueden hacer el ofrecimiento, es decir, la solicitud. En esta solicitud, cada persona puede elegir adopción nacional, adopción internacional o las dos. En el caso de adopción internacional, solo se puede elegir un país. “Cuando eliges tramitar en otro país se puede hacer de dos maneras, dependiendo siempre de lo que diga el país de origen: por protocolo público, que sería entre ministerios, o por una ECAI o OAA, como se llaman ahora”, cuenta Charo. Generalmente, en la mayoría de países solamente se tramitan las adopciones internacionales por ECAI, porque estas empresas establecen allá redes y les ayudan y cooperan con ellos. Un ejemplo es China por Pasaje Verde, un programa para adoptar niños con necesidades especiales, donde es obligatorio acceder por ECAI y no hay posibilidad de hacerlo por protocolo público. Charo Paternain explica que por protocolo público cada vez hay menos países porque a ellos les viene bien que estas empresas estén allí y trabajen con ellos.

Una vez que las familias ya han hecho el ofrecimiento y tienen claro en qué país quieren solicitar o si quieren solicitar en internacional y nacional a la vez, que también se puede, se empieza con la entrevista y el cuestionario. Se les da un cuestionario de unas 30 páginas, como cuentan Rocío y Agustín en Diario de una adopción, donde se abordan distintos ámbitos de su vida social: cómo es la vivienda, su familia, sus relaciones, etc., así como se les hacen preguntas de tipo psicológico. Se les da un tiempo de uno a tres meses para realizarlo y una vez lo entregan, desde el Negociado revisan bien el cuestionario y se hace una visita domiciliaria exigida por los países para ver si en esa casa realmente hay un espacio adecuado para el niño. En esa visita también se aprovecha para profundizar en algunos temas o para buscar respuestas que no han querido contar en el cuestionario. Si el cuestionario está bien resuelto y en la visita ha ido todo bien, ellos realizan el informe psicosocial. “En el caso de que tengamos cosas que no acabamos de ver claras, haríamos más entrevistas, pasaríamos test o lo que nosotros creamos conveniente hasta poder juzgar”, explica Charo. Cuando ya se resuelven todas la dudas, se hace el informe psicosocial y de ahí, se les otorga el Certificado de Idoneidad. Para dar el certificado se mira lo que marca la ley, son aspectos sociales y psicológicos, no importa tanto el dinero de la familia, “sino el saber dónde se están metiendo, porque son procesos duros y vienen generalmente de procesos de infertilidad, por lo que psicológicamente no están bien. Tienen que pasar el duelo. Pero se meten en un proceso complicado, largo, que muchas veces no llega a su fin además”, señala Charo. Sirve para ver si están preparados psicológicamente sobre todo. “Nosotros no podemos saber si una persona va a ser buen padre o no, pero sí que tenemos que intentar ver que van a poder ir en este proceso bien y van a poder vivir y no sobrevivir”, dice Charo Paternain.

Los informes que hay que enviar a cada país pueden llegar hasta las 200 páginas y requieren documentos certificados hasta en tres ocasiones. Foto: Jarmoluk en Pixabay.com.

Los informes que hay que enviar a cada país pueden llegar hasta las 200 páginas y requieren documentos certificados hasta en tres ocasiones. Foto: Jarmoluk en Pixabay.com.

Una vez que se ha obtenido el Certificado de Idoneidad, si la familia ha decido tramitar por protocolo público, ellos envían el informe directamente al país. Por otro lado, si han decidido hacerlo por una ECAI, se lo enviarían a ella. En caso de ser por protocolo público, es el Negociado el que pediría permiso al país y este le mandaría toda la documentación que tiene que conseguir la familia para la solicitud. La documentación varía dependiendo de cada país. Una vez que la familia ha reunido todos los certificados, tiene los documentos que han hecho desde el Negociado de Adopción legalizados y apostillados, mandan todo al país. Si la adopción se tramita a través de una ECAI, son ellos los que se encargan.

Por otro lado, también hay que hacer un compromiso de seguimiento, que va a marcar cuáles son las exigencias de cada nación. Etiopía, por ejemplo, pide una visita al año hasta los 18; en China son solo 6. “Cada país va a marcar en qué tiempo, cómo quieren los seguimientos y quién los va a hacer. Normalmente los que van por ECAI. Nosotros hacemos los seguimientos por protocolo público y todos aquellos que no sean llevados por un ECAI en Navarra”, explica Charo.

En la mayoría de los casos, cuando los niños llegan a España, ya están adoptados, pero hay países como Filipinas en los que el menor está en una especie de acogimiento preadoptivo a su llegada y la adopción se tiene que pedir en el juzgado en España.

El principal problema de las adopciones es el tiempo que se tarda. Por ejemplo, en China por vía ordinaria, es decir, niños sanos, se están dando ahora a las familias que solicitaron en enero de 2007. “Cuando ha pasado tanto tiempo, su prioridad puede que ya no sea tener un hijo, tu vida ha podido cambiar de forma radical“, dice Charo resignada. Prácticamente ya no hay adopciones internacionales de niños sanos y pequeños, como también apuntaba Adolfo García de AFADENA. “Ahora los niños que son pequeños tienen que tener algún problema físico y el perfil que sale con más facilidad es a partir de 5 años”, dice Charo Paternain.

“Yo siempre digo que la adopción internacional es subsidiaria de la adopción nacional dentro de cada país. En el momento en el que ponen dinero para hacer un sistema de protección bueno, baja la adopción internacional porque ponen todo su empeño en que haya adopción nacional y en que haya acogimiento. De forma que todos los niños pequeños que están sanos van a ir siempre para nacional y van a sacar a internacional los demás”, explica Charo. En España, la adopción nacional está mal. Esto se debe a distintas causas, por un lado, las personas que tienen hijos es porque quieren, por otro lado, está el aborto, que interrumpe en muchos casos embarazos no deseados. Esto está haciendo que en Navarra haya una media de dos bebés al año menores de dos años dados en adopción con consentimiento y sanos. A esto se añade el sistema de protección que, una vez que ve que un niño tiene problemas, intenta ayudar a los padres y darles tiempo para que se recuperen, y si no es así, se intenta buscar en la familia extensa alguien que se pueda hacer cargo de los niños. Si no funciona nada, los niños pasan al sistema de adopción nacional. “Entonces el perfil de niños en adopción nacional suele ser un perfil de niño de bastante edad, mucho más mayor que antes, y suele salir sin consentimiento”, cuenta Charo.

Hay dos listas diferentes en adopción nacional:

  • Niños menores de 2 años con consentimiento y sanos.
  • Niños con necesidades especiales: dentro de esta hay varias listas: mayores de dos años, grupo de hermanos, niños dados en adopción sin consentimiento de los padres, de otras comunidades…

En Navarra hay más de 200 solicitudes para la primera lista y, como se ha contado, suele haber 2 niños al año que cumplan esas características. Puede que la adopción no llegue nunca para esas familias. El año pasado hubo 15 solicitudes para adopción nacional y 19 para internacional, este año las nacionales han disminuido hasta 9 y las internacionales se mantienen estables con 20.

Otra opción es buscar en otras comunidades españolas. “Cuando las comunidades nos dicen algún caso que tienen, buscamos en nuestras listas aquellos que coinciden con los requisitos que nos ponen y los proponemos, pero la comunidad de la que provienen los niños es la que decide qué familia se queda a los niños. De hecho en Navarra, tenemos muy poquitas adopciones, nos nutrimos todos los años de niños de otras comunidades”, termina Charo.

 

¿Cuánto tiempo estaríais dispuestos a esperar para recibir a vuestro hijo adoptado?

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Diario de una adopción: a kilómetros de un sueño

PATRICIA ZARRALUQUI Y BELÉN TORRES

Rocío y Agustín son padres de dos niños desde hace tres años. Vinieron de Rusia cuando el mayor, Nicolás, tenía 4 años y la pequeña Julia, 2. “Fue una gymkana, pero conseguimos que todo se solapara perfectamente y se llevara a cabo bastante rápido”, dice Agustín, “pero nuestro caso no es descriptivo, os vamos a contar la cara amable de la adopción”. En Diario de una adopción vamos a narrar el proceso de adopción de esta familia en tres capítulos, donde se conocerá el paso a paso por el que atravesaron antes de que sus hijos llegaran a casa. También nos gustaría contar con vuestra colaboración para conocer otras historias y que nos contéis cómo fue o está siendo vuestro proceso de adopción.

Comienzo de una apasionante aventura

Rocío y Agustín comenzaron con el proceso de adopción en agosto de 2011. Después de estar seguros de que querían embarcarse en esta larga y difícil aventura y de tener una experiencia cercana a través de los trámites de adopción en Rusia en los que se encontraba inmersa la hermana de Rocío, acudieron a Bienestar Social. El primer paso que había que dar era rellenar un cuestionario profundo y extenso de unas 30 páginas en el que se abordan asuntos complejos como la frustración por no poder ser padres, anteriores parejas o la relación con la familia, por ejemplo. “Nosotros no nos sentimos incómodos, intentamos contestar de la manera más honrada posible, asumiendo que era un trámite por el que teníamos que pasar”, cuenta Rocío. “Nos lo llevamos de vacaciones y lo fuimos contestando con tranquilidad”, continúa Agustín.

Después de enviar el cuestionario por correo, lo siguiente que hicieron fue acudir a Bienestar Social para poder conseguir el Certificado de Idoneidad, ahora se puede solicitar por internet en la web del Gobierno. “La idoneidad se consigue en base a un ofrecimiento, te la dan para ser padre de un caso en concreto para el que tú te has ofrecido, tienes que decir el límite de edad, el número de niños y si es adopción nacional o internacional”, explica Rocío, “nosotros hicimos el ofrecimiento para dos niños, a ser posible hermanos, con máximo 4 años”. “Es un tema de enfoque, todo está enfocado a la protección del niño. Tú te ofreces a ser padre, pero no dices que quieres un niño”, dice Agustín.

“Mientras esperábamos a que nos diesen el Certificado de Idoneidad, en mayo de 2012 comenzamos los cursos de preadopción. Justo el 31 del mismo mes tuvimos la entrevista con Bienestar Social en casa”, dice Rocío. Es una entrevista con un psicólogo que los dos sintieron como relajada, no como un examen. En ese momento les dijeron que el certificado iba a tardar unos dos meses, sin embargo, no llegó hasta el 19 de octubre, después de un año aproximadamente desde que realizaran el cuestionario. Paralelamente, ellos empezaron a buscar una ECAI que pudiera tramitarles la adopción internacional. Una ECAI es una Entidad Colaboradora de Adopción Internacional, una organización sin ánimo de lucro especializada y validada para hacer trámites en determinados países. Facilitan mucho el proceso porque ya tienen una red creada, contactos y traductores y conocen las leyes. Las ECAIs trabajan con personal propio en los distintos países y en algunos de estos países adoptar sin la mediación de una de ellas convierte la adopción en algo imposible.

La adopción de los sobrinos de Rocío había sido tramitada por Nuevo Futuro cuando aún era una ECAI, pero en el momento en el que Rocío y Agustín hicieron un estudio de mercado en agosto de 2012 para ver cuál era la que más les convencía, ya no trabajaban como tal, así que no quedaba ninguna ECAI en Pamplona que tramitara adopciones en Rusia y tuvieron que buscar a nivel nacional. “La que más nos gustó fue una que se llama Creixer Junts de Palma de Mallorca. La encontré por internet y les mandé correos solicitando información. Fueron los que más rápido me contestaron y los que me dieron mejor impresión”, afirma Rocío. “Básicamente, como todo en esta vida, depende de las personas con las que te encuentres y caímos allí con un ángel, una bendición que cumplía siempre con lo que decía. Era un ángel en el trato y un nazi en los formalismos”, cuenta Agustín entre risas. “Pero tienes que ser así”, sigue Rocío, “porque a nada que haya un fallo en los papeles te lo echan para atrás en Rusia, son muy documentales”.

Bienestar Social no les dio el Certificado de Idoneidad hasta octubre de 2012, pero ellos querían tener todo atado antes porque confiaban en que iban a dárselo. Por ejemplo, ellos eran pareja de hecho, pero en Rusia exigían que estuviesen casados, “ningún problema, nos casamos. Si esto era junio de 2012, nos casamos en julio. Llamamos al Ayuntamiento para ver cuándo tenían hora y en cuatro minutos nos casamos”, cuenta Agustín.

Se confirma la idoneidad

El 19 de octubre por fin llegó el ansiado certificado y el 30 del mismo mes firmaron el contrato con Creixer Junts que hasta entonces no habían podido firmar porque, aunque sabían que se lo iban a dar, no lo tenían todavía. “En el momento en el que firmamos el contrato, comenzó la gymkana para conseguir todos los certificados”, dice Rocío. “Necesitas, por ejemplo, 7 médicos que certifiquen que estás bien”, recalca Agustín. Según cuentan, Rusia es especialmente demandante en cuanto a la documentación y muy inquisidora con los detalles, cada país establece sus condiciones y el expediente que hay que enviar varía. Para Rusia, todo se tiene que certificar tres veces, “tuvimos que ir al Registro de la Propiedad para que certificara que la que decíamos que era nuestra casa, de verdad era nuestra.

La documentación requerida por los países varía. Dependiendo de si se hace por protocolo público o por ECAI, serán tramitados por el Negociado de Adopción o por la ECAI. Foto: Myrfa en Pixabay

La documentación requerida por los países varía. Dependiendo de si se hace por protocolo público o por ECAI, serán tramitados por el Negociado de Adopción o por la ECAI. Foto: Myrfa en Pixabay.com.

Después, había que acudir a un notario para que certificara que lo que decía el Registro era real. Por último, el colegio de notarios tenía que certificar con la apostilla de la Haya que el notario que nos había firmado era un notario válido. Y después, todo esto hay que traducirlo a ruso”, explica Agustín. “Todo es así: certificar, demostrar y buscar a alguien que certifique que el certificador primero está validado”, resume Rocío. Al final, Rocío y Agustín reunieron un expediente de unas 200 páginas en el que había documentos certificados de todo tipo: médicos, declaración de la renta, certificado del trabajo, etc. Uno de los puntos que señala Agustín es que la asignación no está ligada a la capacidad económica, sin embargo, sí puede ser relevante para la propia familia porque el proceso es razonablemente caro.

Ese mismo octubre, les dieron la asignación a la hermana de Rocío de sus sobrinos.

¿Dónde está Chitá?

“Nosotros conseguimos todos estos papeles en dos meses, mientras que la mayoría de la gente suele tardar entre 5 y 7. Para el 30 de diciembre teníamos todo, cada momento libre lo aprovechábamos para documentación”, dice Rocío. Cada documento tenía que ser corregido por la chica que trabajaba con ellos en la ECAI. “Ese 30 de diciembre ella me dijo que ya había depositado en Chitá, una lejana región al Este de Rusia”, cuenta Rocío emocionada. “Fue un descanso, ya estaba”, continúa Agustín, “no eliges la región, la ECAI deposita donde va a ser mejor y más rápido”. “Comimos las uvas contentos ese año”, dice Rocío riendo.

“Conocimos a nuestros hijos por email”

Como todo padre adoptivo, Agustín y Rocío comenzaron los cursos de formación en marzo de 2013. Unos cursos que, según Agustín, son muy completos y extensos, que les sirvieron mucho después. Al mes les llegó la asignación de los que iban a ser sus hijos. Esperaron cuatro meses desde que depositaron la documentación en Chitá, hasta que les llegó la asignación. Ellos mismos explican que su caso no es representativo respecto a lo que suele ocurrir. “Se unieron varios factores en Rusia. En primer lugar, hubo problemas con EEUU por un caso de devolución de un niño y por sospechas de espionaje, que hizo que se cerraran las adopciones a EEUU. Esto hizo que la lista subiera mucho porque son ellos los que más adoptan en Rusia”, dice Agustín. “A esto se unió la crisis económica. Mucha gente se borró de Rusia porque no podían afrontar los gastos e hizo que bajaran mucho las peticiones”, sigue Rocío, “y el tercer punto tiene que ver con nuestro ofrecimiento, pedir dos niños acelera mucho los trámites”.

“En el momento de la asignación nos llamaron por teléfono y nos dijeron que ya tenían la asignación y que nos iban a mandar un correo con las fotos de los niños. Entonces te mueres de la ilusión y de la emoción“, cuenta una Rocío muy sonriente. Fue ahí cuando les dijeron que se llamaban Constantín y Julia, que tenían 4 y 2 años y que estaban sanos. “Era raro a más no poder porque iba a conocer a mis hijos por email“, dice riendo Agustín.

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Safaya. El servicio de acompañamiento a familias adoptivas y de acogida de Nuevo Futuro

PATRICIA ZARRALUQUI Y BELÉN TORRES

Quienes quieren embarcarse en la aventura de iniciar una adopción o aquellos que se planteen la posibilidad de ofrecerse como padres de acogida siempre intentan recopilar la máxima información posible. Uno de los referentes donde buscarla es en las asociaciones que les sirvan como apoyo en el proceso que empiezan.

En Navarra existen varias, entre las cuales están Magale (Asociación de Familias de Acogida de Navarra) y Afadena (Asociación de Familias Adoptivas de Navarra), a las que les dedicaremos una entrada en exclusiva. Sin embargo, este post está dedicado a otra organización que sirve de ayuda a los dos ámbitos familiares que conforman el centro del blog.

Se trata de Nuevo Futuro que tal y como explican en su página web “trabaja a favor de la infancia en dificultad social”. Su trabajo comenzó en Navarra en 1971 y continúan su labor para “proteger a la infancia en dificultad social, asegurarse de que esta tiene un hogar, trabajar en su educación, su cultura y su crecimiento personal”.

Dentro de Nuevo Futuro, existe Safaya un servicio que se dedica a atender y apoyar a las familias una vez terminado el proceso de adopción y en lo que dura el acogimiento familiar. Una de las personas que trabaja en este servicio es Laura Iparraguirre, trabajadora social, psicoterapeuta y socióloga. Ella es la que cuenta que “durante 17 años hemos sido una ECAI, una Entidad Colaboradora de Adopción Internacional”, en decir, eran los encargados de acompañar en todos los pasos del proceso de adopción a padres cuyos hijos venían de sitios como Perú, Rusia, Rumanía, Chile… y, poco antes de que hubiera una bajada en las adopciones, que las cosas se complicaran, cerraron este servicio. Esto pasó porque ya habían empezado con el “pos”, es decir, con el seguimiento de familias que ya tenían con ellos a sus hijos, pero que se continuaban acudiendo a ellos para “plantearnos dudas, dificultades, para compartir que la situación era más compleja de lo que se imaginaban”. Por este motivo empezaron a realizar actividades tanto para los padres, como para las criaturas.

En palabras de la propia Laura Iparraguirre “lo que hacemos en Safaya es, por un lado, hacer el acompañamiento técnico a las familias de acogida para que se sientan más fuertes y entiendan la casuística. Hacemos un acompañamiento a la carta en toda la red que envuelva al niño: tutores del colegio, psicólogos… todo. Intentamos hacer que entiendan la situación y fortalecer a los acogedores en este ámbito para que el acogimiento sea un buen recurso de protección. Por otro lado, tenemos la parte de adopción, con varias líneas. Hacemos un seguimiento psicológico, vía Gobierno de Navarra, a la familia o a la criatura. Es un servicio gratuito y público para quienes tienen la condición de adopción. Además, está la línea de formación, donde se hacen talleres unidos a un tema, por ejemplo adopción y escuela, adopción y apego…”.

Ayudar y educar a los padres 

Por otro lado, Iparraguirre lidera, desde hace cuatro años, un taller estable y cerrado con un grupo de familias que acuden a Safaya para intercambiar impresiones y vivencias. Esto resulta muy positivo para las familias pues esto les permite intercambiar impresiones, expresar sus temores y sus dudas, sin juzgarse. La líder del grupo explica que en muchas ocasiones “estos padres tienen un sentimiento de fracaso, de culpa, de no dar la talla, se cuestionan todo mucho y hay veces que es necesario reajustar esto” y desde las charlas, se les dan herramientas para gestionar sus sentimientos, sus actos. Además, son también positivas porque hay un alto grado de confianza entre sus miembros que les permite apoyarse los unos en los otros, darse consejos y, en definitiva, compartir vivencias. En palabras de Laura Iparraguirre “es un espacio que contiende, apoya, que da estructura, que da herramientas, que hace un seguimiento y que tranquiliza porque sabes que existe este grupo y que resulta terapéutico. Les aporta, les sirve y que les resulta útil”. Una de las claves del éxito del grupo es que es cerrado y que, por tanto, los miembros son fijos. Desde Safaya se ha comprobado lo positivo de estas reuniones y se pretenden crear nuevos grupos de familias que funcionen tan bien como el taller que hay en la actualidad.

Nuevo Futuro es una de las asociaciones de referencia para tratar temas relacionados con la acogida y la adopción.

Nuevo Futuro es una de las asociaciones de referencia para tratar temas relacionados con la acogida y la adopción.

En cuanto a la formación para padres, Laura Iparraguirre insisten en lo importante que es  para tomar conciencia de en qué se están embarcando quienes deciden empezar una acogida o una adopción. Sería como una especie de filtro tras una dosis de realidad de lo que está apunto de comenzar. Para Iparraguirre tiene sentido en lo que se llama pre, antes de que los niños lleguen a las casas, pero también es importante en el durante, porque hay situaciones con estos niños que son complejas y para las que se necesita el acompañamiento de un profesional que les enseñe herramientas para manejarse.

Con los niños también se trabaja, aunque Laura Iparraguirre es más partidaria de fortalecer a los padres sobretodo cuando los críos son muy pequeños.  Los profesionales que trabajan en Safaya buscan dar un apoyo a los niños y ayudarles a expresarse, ya que muchos pequeños ni siquiera son capaces de poner en palabras qué es lo que sienten. Esto mismo nos explicaron las profesoras Elisa Sagredo y Carlota Gutiérrez en entradas anteriores. Laura Iparraguierre habla también de que esta es una tarea de los padres “ordenar la psique de los niños para saber qué les ocurre y poder establecer los límites adecuados”. Por eso es importante, también, la formación de estos.

Desde Safaya también trabajan con los adolescentes y comenta que “en muchos casos hasta te lo piden”. El ayuda muchas veces viene con sentarse a charlar con alguien de la organización y desahogarse, explicándoles cómo se siente y cuáles son sus miedos o inseguridades.

Así, esta es una de las Asociaciones de Navarra que trabaja con los miembros de los dos tipos de familia que estamos tratando de conocer en profundidad.

¿Sabíais de la existencia de Safaya o solo conocíais a Nuevo Futuro?

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