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Naroa Ramírez: “Volvería a pasar por todo porque me gusta mi vida de ahora”

BELÉN TORRES

A Naroa Ramírez  la conocimos como parte de la Junta Directiva de MAGALE, la Asociación navarra de Familias de Acogida, en una entrada anterior de este blog. Sin embargo, esta joven educadora de 23 años es un ejemplo de cómo los niños de acogida, una vez crecidos, son capaces de devolver lo que recibieron de esas personas que en palabras de la propia Naroa: “abren su casa y su corazón a niños que no saben cómo van a responder”.

Naroa cuenta que “me sacaron de casa con seis años, y a mi hermana con cuatro, debido abusos y negligencias”. Su primer destino fue un centro de observación, en el que ambas hermanas estuvieron juntas tres meses.  Es en esos lugares donde se observa a los niños y se estudia y valora qué es más adecuado para ellos: un acogimiento extenso, de la propia familia, como es el de Olimpia Jiménez; algún hogar fuera de la familia biológica; un centro de acogida o un piso tutelado. Una cosa curiosa que explica esta joven es que “no te buscan simplemente una familia. Buscan que la familia se adapte a ti, no tú a ella”. En su caso, la encontraron en poco más de dos meses. Así pues, empezaron las visitas para conocer a quienes, desde el centro, creían que eran los más adecuados para hacerse cargo de estas pequeñas. De esta manera, un fin de semana que se marcharon con ellos, ya no regresaron al centro “mi hermana dijo que no volvía y no hubo manera. Así que allí nos quedamos”, cuenta sonriendo.

La familia que les tocó a Naroa y su hermana les hizo mucho bien. Foto de Freeimages9 en Pixabay.

La familia que les tocó a Naroa y su hermana les hizo mucho bien. Foto de Freeimages9 en Pixabay.

La familia que acogió a las hermanas Ramírez ya tenían otras dos biológicas mayores, con las que Naroa confiesa llevarse bien “aunque con una mejor que con la otra. Somos más parecidas, tenemos la misma forma de ver la vida”. Estuvo viviendo con ellos desde los seis años y hasta que “yo tenía doce y mi hermana diez. Entonces volvimos con mi madre biológica. Estuvimos con ella un año y media y volvimos a estar en acogida”. De ese tiempo no guarda buen recuerdo. La situación era difícil. Aún se acuerda de aquellos días en los que habían llegado a vivir en una habitación de un piso compartido o cuando no tenían ni para desayunar. Además, el hermano con el que había tenido problemas volvió a vivir con ellas, cosa que empeoró la situación. Durante la semana, el instituto -en el que veía a su padre de acogida, pues trabajaba como profesor- la mantenía ocupada. Los fines de semana procuraba pasar mucho tiempo fuera de la casa. “Mi madre biológica consiguió nuestra custodia porque mi abuela pagó un abogado y ganó el juicio pero eso no te capacita automáticamente para poder cuidar a unas niñas. Tener un trabajo no implica que puedas mantener a una familia“, expone Naroa. Cuenta que, como al resto de niños en su situación, cuando tienen doce años firman un documento confirmando que están de acuerdo en volver con la familia biológica. Naroa Jiménez echa en cara que desde las instituciones no le dijeran que su madre biológica no estaba realmente capacitada para cuidarlas, “independientemente de que yo quisiera o no volver, a mi me dicen que es apta. Es mi madre y es lógico que volviera”, sentencia.

Al cabo de un año y medio, entraron otra vez en el sistema. “Tuvimos la suerte de que nos volvió a tocar la misma familia“, Naroa lo piensa mejor y comenta que “no fue suerte como tal, sino un gesto de buena voluntad, porque nosotras lo pedimos, ellos también y nos lo concedieron. Teóricamente, vuelves empezar todo el proceso: la valoración, la búsqueda… pero nos hicieron el favor”. Y menos mal porque al tener 14 años y su hermana 12 hubieran ido a parar a un centro. Naroa sigue viviendo a día de hoy con ellos, aunque comenta que su hermana, cuando cumplió la mayoría de edad se marchó con su madre biológica pero la relación no funcionó y ahora está independizada.

Un carácter que sorprende

A día de hoy, confiesa mantener cero contacto con su padre, su madre y su hermano biológico, que es con quien tuvo los problemas de abusos. Su hermana pequeña tampoco sabe mucho de ellos. Sin embargo, procura ir una vez al año a Galicia a ver  su abuela, a la que adora. Cree que es poco probable que haya algún acercamiento con sus padres. Esto tiene una razón concreta y es que ” mi hermana se fue con ellos al cumplir los dieciocho. Entonces tienes edad para trabajar. A ella le comieron la cabeza para que trajera dinero a casa y luego le dieron la patada. Para mi, mi hermana es lo más importante que tengo y la trataron mal, así que les hice la cruz”, explica tranquilamente. Naroa Ramírez se muestra tan calmada y sosegada mientras explica una historia dura, que resulta hasta sorprendente. Se lo hacemos notar y ella sonríe y admite que es parte de su carácter y que, aunque se siente frente a dos desconocidas y relate su complicada infancia, es tímida y le cuesta hablar. Intuye que puede ser consecuencia de lo que le ha tocado vivir.

Sin embargo, reconoce que no todo lo que ha vivido es malo “el saber que hay personas buenas, que ayudan…Gracias a lo que he vivido soy la persona que soy, ni mejor ni peor, pero sí con los valores y el pensamiento que tengo. Cuando mis amigos me preguntan si lo cambiaría, contesto que no. Quitando lo morboso de la historia, yo volvería a a pasar por todo porque me gusta mi vida tal cual es ahora“. Ese carácter pausado le ayudó a que sus estudios no se vieran muy afectados por su situación e hizo que tuviera muy buena relación con sus profesores siempre.

Al principio del acogimiento, no tenía mucha comunicación con sus padres. Era bastante consciente de la situación y  no quería cogerles demasiado cariño. Ramírez recuerda que “yo sabía que aquello era temporal. Ahora estábamos aquí, pero nos podíamos ir en cualquier momento. Nosotras hacíamos las maletas muchas veces, con mucha frecuencia”. Ahora la relación con su madre de acogida es más que excelente. Explica que llegar a ese punto costó, “por mucho que ellos hicieran cosas para acercarse, hasta que yo no quise no pasó. Desde mi punto de vista, el apego se crea cuando el menor decide que ocurra. Si él percibe la situación como algo temporal no quiere crear vínculos que se van a romper, no quiere pasarlo mal”.  Ella conectó cuando quiso pero eso no significa que no viera aquel gran gesto por parte de esta familia. Era consciente de lo que estaban haciendo esos padres “yo pensaba que vaya pedazo de gesto estaban haciendo y no tenían ni porqué. Ellos ya tenían hijas, no había necesidad de hacer esto”, cuenta.

La relación con su madre de acogida no podía ser mejor. Foto de Marcisim en Pixabay.

La relación con su madre de acogida no podía ser mejor. Foto de Marcisim en Pixabay.

Mi madre es mi madre de acogida, yo la siento así”, relata con esa tranquilidad suya.  Es muy cercana a su madre pero “no le explico todo lo que pasa, porque sé que lo ha pasado tan mal… tengo un instinto de protección muy grande hacia ella”, explica. Esa misma madre fue la que fundó, junto con otras, MAGALE como forma de ayudar y difundir el acogimiento.

Sigue viviendo con ellos pero no tiene ningún vínculo más allá de que “legalmente, comparto piso con mi madre [de acogida] por buena voluntad o por caridad, como lo queráis ver. Legalmente no hay ninguna vinculación“, ríe. Habla de que hay cuestiones en las que se tiene que trabajar cuando estos menores cumplen dieciocho años: seguridad social, sanidad… hay mucho. A pesar de que con la mayoría de edad puedes mantener el régimen de acogimiento unos meses más, es primordial pensar en y después, ¿qué?

Rotundamente sí

Se hizo educadora con la intención de devolver lo que había recibido “lo decidí con seis años, cuando estaba en el cetro de observación y había un bebé al que no le hacían mucho caso. En el momento en que se puso a andar, lo hizo conmigo y decidí que esto es lo que quería hacer, quería estar ahí”, y continúa “creo de verdad que un profesor influye en los críos y yo quiero ayudar”. Este es uno de los motivos por el que está ahora trabajando con los niños en MAGALE, estando con ellos, preparando actividades, jugando y cuidándolos. Ese interés por hacer la vida mejor a los más pequeños es lo que le lleva a responder con un sí fuerte y seguro que le gustaría ser madre de acogida.

¿Os parece bonita que Naroa esté tratando de devolver todo lo bueno que recibió?

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Ciclo “Acogimiento en Familia” o cómo informar a través de películas

BELÉN TORRES

MAGALE es una de las asociaciones que hay en Navarra que trabaja con familias de acogida, tanto con los padres, como con los hijos. Para conocer en profundidad qué es lo que hace MAGALE, se puede acudir a una de las entradas anteriores de este blog, donde ya hemos hablado de ella.

Una de las cuestiones de las que nos hemos dado cuenta a lo largo del proceso de creación de este proyecto es de la  falta de información que hay acerca de las familias adoptantes pero especialmente de las de acogida. Con el objetivo de darlas a conocer y de difundir qué son se ha organizado este año por primera vez un ciclo de cine llamado “Acogimiento en Familia”.  La idea es la de “generar en la sociedad navarra una cultura de acogimiento familiar”, tal como muestran en su folleto. Detrás de esta iniciativa están MAGALE y los Cines GOLEM.

Además de la proyección de una película, los jueves 27 de octubre, 3, 10 y 17 de noviembre a las 19:30 en lo cines GOLEM, se complementa la actividad con un coloquio liderado por algún profesional vinculado al acogimiento familiar.

La película a la que asistimos el pasado 3 de noviembre se titula La Vergüenza (David Planell, España. 2009).

Aquí os dejamos un Tweet donde podéis consultar cuáles son las películas que se proyectarán, la hora, el sitio… toda la información que necesitáis.

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Conozcamos MAGALE, la Asociación Navarra de Familias de Acogida

BELÉN TORRES

Como ya comentamos en la entrada de Safaya, una forma de conocer la realidad de las familias de acogida y de adopciones es acudiendo a las asociaciones que trabajan con ellos. Aquí conoceremos a MAGALE.

Logo de Magale: Asociación Navarra de Familias de acogida. Foto de Belén Torres.

Logo de Magale: Asociación Navarra de Familias de acogida. Foto de Belén Torres.

MAGALE es la Asociación Navarra de Familias de Acogida. Tal y como cuentan en su página web, nace en agosto del 2003 de “un grupo de padres con niños en acogida, que sentían la  necesidad de compartir sus vivencias, aconsejarse en su problemática particular”. La creación de la asociación también se destina a que los niños pueda observar que existen diferentes tipos de familias, con distintas situaciones en ella.

Naroa Ramírez es una joven educadora de 23 años que pertenece a la Junta Directiva de MAGALE. Es ella la que nos explica “se creó un poco como punto de apoyo entre las familias, como forma de no sentirse solos. Desde el punto de vista de los padres fue como decir ‘no soy el único loco que me atrevo hacer esto’ y, desde el de los críos servía para darse cuenta de que no eran los únicos que estaban viviendo fuera de su casa”.

Naroa Ramírez explica que MAGALE, la Asociación como tal, basada en unos estatus cerrados y firmes que tienen ahora, nace en 2003, pero que la idea empezó tiempo atrás. Fue su madre acogedora junto con otros padres y madres en la misma situación los que quedaban para tomar café algunas tardes y así intercambiar impresiones, pensamientos y problemas.

Padres, madres, niños y profesionales

Es una Asociación que trabaja tanto con padres y madres acogedores como con los niños. Desde MAGALE se busca informar, formar y educar a esos padres a través de charlas y talleres. En entradas anteriores ya se ha hablado de la importancia que tiene dotar a quienes se ofrecen para cuidar a un niño que lo necesita de herramientas para hacer frente a situaciones complejas. Ese intento por educar a los padres se materializa en charlas y tareas acerca de la importancia de crear un círculo de confianza, de talleres sobre potenciar el apego o de enseñar formas de conducir rabietas de los pequeños y de hacer frente a comportamientos problemáticos. Además de esto, Naroa Ramírez insiste en que la Asociación siempre está abierta para cualquiera que quiera saber sobre las familias de acogida, cualquier persona es bienvenida. Un aspecto muy importante de MAGALE que explica Naroa Ramírez es que se ponen a disposición de otros profesionales para ayudarles en su formación en este ámbito. Es decir, cualquier profesor, psicólogo o trabajador social que quiera informarse y conocer en profundidad qué es la acogida, cómo se debe tratar a estos niños, cómo se les puede ayudar, etc. puede acudir a la asociación, donde, encantados, le atenderán.

Muchos de los padres que se acercan a MAGALE suelen tener miedos, dudas e inseguridades similares. Ramírez  opina que, en general, el miedo que existe es el de “saber si los niños se van a adaptar. También están preocupados por si ello van a ser capaces de crear ese vínculo de confianza con los pequeños y se va a dar el apego“. Esto algo muy importante y que les cuesta tanto a los niños porque son niños que “hacen las maletas muchas veces. Están entre dos mundos. De momento estás en una casa, pero sabes que te vas a ir y, por tanto, crear apego es difícil”. En cuanto a las dudas, la más común, según Naroa Ramírez es la de “y cuando me lo quiten, ¿qué?“. Ante esta pregunta, Naroa revela que ella odia esa frase, porque el niño “no es una posesión. El pensamiento es algo similar a decir, bueno, yo ya he hecho esa buena acción, ahora el niño es mío. A mi esto me choca, no es adecuado”. Por otro lado, ella misma es la que dice que la marcha de los niños es “la raíz del acogimiento. Teóricamente eso es es bueno, que se vaya está bien. Pasa poco, no es lo habitual, pero si ocurre es porque la situación de la familia de origen es mucho mejor y es positivo”. Naroa Ramírez afirma que una vez que se termina el acogimiento, suele haber un contacto frecuente entre el niño y los padres de acogida.

Los niños también reciben en MAGALE atención. Los talleres y las actividades están también pensados para ellos. La propia Naroa Ramírez es una de las encargadas de esto y cuenta que muchas veces se los lleva de retiro durante el fin de semana. Comenta entre risas que “estos niños son un encanto, pero tienen su mochila. Muchas veces se muestran más desafiantes con los padres de acogida, tratando de ponerles a prueba para saber qué es lo que estos sienten hacia ellos. Sin embargo, cuando salen de ese círculo y pasan tiempo con otros familiares, abuelos u otros niños como ellos, como que se relajan y son encantadores”. A los pequeños también se les ofrece ayuda psicológica.

Dar a conocer

Folletos informativos de MAGALE. Foto de Belén Torres

Folletos informativos de MAGALE. Foto de Belén Torres

Actualmente, están muy centrados en la difusión de qué el acogimiento. Son lo primeros que expresan que hay bastante confusión entre adopciones y acogidas y por eso están muy enfocados a aclarar el significado de esto términos, a establecer los límites entre ambas realidades. Nosotras también hemos tratado de explicar su diferencia en una de las primeras entradas de este proyecto. Este es el motivo que les llevó a crear este año 2016 el ciclo de cine Acogimiento en Familia que se celebra los jueves 27 de octubre y 3, 10 y 17 de noviembre en los cines GOLEM de Pamplona. Aquí buscan exponer qué es el acogimiento familiar a través de la proyección de películas y de un coloquio posterior llevado a cabo por profesionales del ámbito, entre ellos la psicóloga Carlota Caso, puedes ver qué contó en esta entrada. El pasado 3 de noviembre nosotras fuimos asistentes y pudimos aprender más del tema gracias a la película “La Vergüenza” de Daniel Planell, aquí podéis ver algunas fotos del evento.

Además de esto, Naroa Ramírez explica que desde MAGALE están en fase de desarrollo de una nueva iniciativa llamada familias guía. Se trata de que núcleos familiares que ya hayan pasado por un acogimiento, que tengan una experiencia previa y que sean capaces de asesorar a otra. Sería algo así como establecer un contacto permanente entre la nueva familia y la veterana para que esta le pueda servir de guía.

Tal y como ellos mismos reflejan en su página web “la creación de MAGALE ha sido muy satisfactoria para todos, hablamos en un lenguaje común, y para nuestros hijos ha sido muy positiva”.

 

¿Conocíais MAGALE? ¿Qué otras asociaciones interesantes sabéis algo? 

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Carlota Caso: “Hay que dar amor, ser constantes y estar disponibles para ellos”

PATRICIA ZARRALUQUI Y BELÉN TORRES

Un proceso de acogimiento o de adopción es muy complicado, donde todas las partes implicadas sufren a su manera”, afirmó Carlota Caso, psicóloga clínica, en el ciclo de cine “Acogimiento en Familia” que organiza la asociación de familias de acogida Magale en los cines Golem Baiona, el pasado 3 de noviembre. En el plano psicológico, los niños de acogida y de adopción coinciden bastante, la mayoría de ellos han tenido un grado alto de sufrimiento en etapas tempranas de su vida, lo que condiciona o determina su desarrollo psíquico, cognitivo, incluso cerebral.

“Que el acogimiento o la adopción sean complicados no quiere decir que no se puedan llevar a cabo con éxito, pero el esfuerzo y la dificultad serán, por lo general, mayores que en una crianza habitual en la que los niños no hayan sufrido ningún tipo de maltrato o abusos, una negligencia continuada o una falta de la figura de apego”, explicó Carlota. Las vivencias traumáticas que estos niños han experimentado en los primeros años de su vida suelen marcar su psiquismo, aunque no todas afectan del mismo modo, ni a todos los niños les afecta de la misma manera. Sin embargo, hay casos en los que se puede decir que “el niño está roto y a veces está tan profundamente roto que reparar eso es una labor muy complicada. Pero siempre se pueden hacer cosas”, contó Carlota Caso.

Crianza terapéutica

Los padres tienen que ser padres en primer lugar. A las capacidades de los padres convencionales hay que sumar una fortaleza que les permita enfrentarse a situaciones que se salen de lo cotidiano. Tienen que actuar como si fueran padres terapéuticos. “No se trata de que hagan terapia con los niños, pero se trata de que esos padres, con sus cuidados y muchas otras cosas, puedan intentar reparar algunas de las heridas. Y si no es repararlas al 100%, aunque sea sanarlas lo mejor posible”, explicó la psicóloga. Hay muchas ocasiones en las que esto se convierte en algo muy complicado porque hay casos en los que estos niños son los primeros que evitan establecer el vínculo con su nueva familia, presentan unas conductas oposicionistas o no regulan sus emociones de forma adecuada. “Este tipo de actitudes desgastan de una manera bestial a los padres, se preguntan por qué y les entran muchas dudas y ganas de tirar la toalla”, afirmó Carlota. Lo ideal sería buscar un entorno en el que todos los ámbitos de la vida del niño se vean implicados en esta crianza terapéutica, es decir, un entorno donde los buenos tratos sean los protagonistas para poder reparar los daños.

La situación de desapego por la que han pasado estos menores puede desarrollar patologías graves que, en ocasiones, no se pueden reparar. En ese caso habría que acompañar a los niños e intentar que lo acepten, de forma que se produzcan avances adaptativos. “Hay traumas que no se superan, pero claro que se puede convivir con ellos”, dijo Carlota Caso, “hay que dar amor, ser constantes y estar disponibles, aunque tampoco hay que olvidar los límites”. A pesar de todo el esfuerzo, muchas veces las expectativas no se cumplen y las cosas no avanzan, “la tolerancia a la frustración por parte de los padres tiene que ser enorme”, afirmó Carlota.

El momento de la revelación de orígenes

Otro asunto importante en la acogida y la adopción es el que tiene que ver con la revelación de orígenes. “Cuando un niño pregunta hay que contarle, es muy importante construir narrativas sobre su origen que le ayuden a dar sentido a su vida y a desculpabilizarse”, dijo la psicóloga, lo que coincide con lo que explicó Laura Iparaguirre en una entrada anterior. La madurez del niño es importante, ya que habrá que contarle la verdad, pero en el momento adecuado. La etapa más común para el inicio de la búsqueda de orígenes es la adolescencia, lo mejor es acompañar al adolescente en ese proceso, “es muy importante que no lo haga él solo, que alguien afectivamente cercano lo acompañe en este proceso porque es algo duro”, afirmó Carlota.

Es esencial construir una narrativa coherente que explique sus orígenes y que se pueda ir completando con la edad. Foto: Comfreak en pixabay.com.

Es esencial construir una narrativa coherente que explique sus orígenes y que se pueda ir completando con la edad. Foto: Comfreak en pixabay.com.

“Permiso para querer”

La falta de vinculación con la nueva familia por parte de los niños en acogimiento o en adopción puede deberse a cuestiones muy diversas, pero hay dos que son fundamentales. Hay menores que no son capaces de establecer ese vínculo porque sienten mucho miedo al abandono que ya sufrieron anteriormente, es una forma de protegerse por si se vuelve a dar la misma circunstancia. Otro motivo es el conflicto de lealtades, los niños se sienten entre dos aguas y piensan que traicionan a su madre biológica en el momento en el que empiezan a querer a su nueva familia, “cuando la madre biológica le está dando permiso para querer, para abrirse, ese conflicto se rebaja”, concluyó Carlota Caso.

 

¿Qué técnicas habéis llevado a cabo vosotros para ayudar a vuestros hijos en este proceso?

 

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Safaya. El servicio de acompañamiento a familias adoptivas y de acogida de Nuevo Futuro

PATRICIA ZARRALUQUI Y BELÉN TORRES

Quienes quieren embarcarse en la aventura de iniciar una adopción o aquellos que se planteen la posibilidad de ofrecerse como padres de acogida siempre intentan recopilar la máxima información posible. Uno de los referentes donde buscarla es en las asociaciones que les sirvan como apoyo en el proceso que empiezan.

En Navarra existen varias, entre las cuales están Magale (Asociación de Familias de Acogida de Navarra) y Afadena (Asociación de Familias Adoptivas de Navarra), a las que les dedicaremos una entrada en exclusiva. Sin embargo, este post está dedicado a otra organización que sirve de ayuda a los dos ámbitos familiares que conforman el centro del blog.

Se trata de Nuevo Futuro que tal y como explican en su página web “trabaja a favor de la infancia en dificultad social”. Su trabajo comenzó en Navarra en 1971 y continúan su labor para “proteger a la infancia en dificultad social, asegurarse de que esta tiene un hogar, trabajar en su educación, su cultura y su crecimiento personal”.

Dentro de Nuevo Futuro, existe Safaya un servicio que se dedica a atender y apoyar a las familias una vez terminado el proceso de adopción y en lo que dura el acogimiento familiar. Una de las personas que trabaja en este servicio es Laura Iparraguirre, trabajadora social, psicoterapeuta y socióloga. Ella es la que cuenta que “durante 17 años hemos sido una ECAI, una Entidad Colaboradora de Adopción Internacional”, en decir, eran los encargados de acompañar en todos los pasos del proceso de adopción a padres cuyos hijos venían de sitios como Perú, Rusia, Rumanía, Chile… y, poco antes de que hubiera una bajada en las adopciones, que las cosas se complicaran, cerraron este servicio. Esto pasó porque ya habían empezado con el “pos”, es decir, con el seguimiento de familias que ya tenían con ellos a sus hijos, pero que se continuaban acudiendo a ellos para “plantearnos dudas, dificultades, para compartir que la situación era más compleja de lo que se imaginaban”. Por este motivo empezaron a realizar actividades tanto para los padres, como para las criaturas.

En palabras de la propia Laura Iparraguirre “lo que hacemos en Safaya es, por un lado, hacer el acompañamiento técnico a las familias de acogida para que se sientan más fuertes y entiendan la casuística. Hacemos un acompañamiento a la carta en toda la red que envuelva al niño: tutores del colegio, psicólogos… todo. Intentamos hacer que entiendan la situación y fortalecer a los acogedores en este ámbito para que el acogimiento sea un buen recurso de protección. Por otro lado, tenemos la parte de adopción, con varias líneas. Hacemos un seguimiento psicológico, vía Gobierno de Navarra, a la familia o a la criatura. Es un servicio gratuito y público para quienes tienen la condición de adopción. Además, está la línea de formación, donde se hacen talleres unidos a un tema, por ejemplo adopción y escuela, adopción y apego…”.

Ayudar y educar a los padres 

Por otro lado, Iparraguirre lidera, desde hace cuatro años, un taller estable y cerrado con un grupo de familias que acuden a Safaya para intercambiar impresiones y vivencias. Esto resulta muy positivo para las familias pues esto les permite intercambiar impresiones, expresar sus temores y sus dudas, sin juzgarse. La líder del grupo explica que en muchas ocasiones “estos padres tienen un sentimiento de fracaso, de culpa, de no dar la talla, se cuestionan todo mucho y hay veces que es necesario reajustar esto” y desde las charlas, se les dan herramientas para gestionar sus sentimientos, sus actos. Además, son también positivas porque hay un alto grado de confianza entre sus miembros que les permite apoyarse los unos en los otros, darse consejos y, en definitiva, compartir vivencias. En palabras de Laura Iparraguirre “es un espacio que contiende, apoya, que da estructura, que da herramientas, que hace un seguimiento y que tranquiliza porque sabes que existe este grupo y que resulta terapéutico. Les aporta, les sirve y que les resulta útil”. Una de las claves del éxito del grupo es que es cerrado y que, por tanto, los miembros son fijos. Desde Safaya se ha comprobado lo positivo de estas reuniones y se pretenden crear nuevos grupos de familias que funcionen tan bien como el taller que hay en la actualidad.

Nuevo Futuro es una de las asociaciones de referencia para tratar temas relacionados con la acogida y la adopción.

Nuevo Futuro es una de las asociaciones de referencia para tratar temas relacionados con la acogida y la adopción.

En cuanto a la formación para padres, Laura Iparraguirre insisten en lo importante que es  para tomar conciencia de en qué se están embarcando quienes deciden empezar una acogida o una adopción. Sería como una especie de filtro tras una dosis de realidad de lo que está apunto de comenzar. Para Iparraguirre tiene sentido en lo que se llama pre, antes de que los niños lleguen a las casas, pero también es importante en el durante, porque hay situaciones con estos niños que son complejas y para las que se necesita el acompañamiento de un profesional que les enseñe herramientas para manejarse.

Con los niños también se trabaja, aunque Laura Iparraguirre es más partidaria de fortalecer a los padres sobretodo cuando los críos son muy pequeños.  Los profesionales que trabajan en Safaya buscan dar un apoyo a los niños y ayudarles a expresarse, ya que muchos pequeños ni siquiera son capaces de poner en palabras qué es lo que sienten. Esto mismo nos explicaron las profesoras Elisa Sagredo y Carlota Gutiérrez en entradas anteriores. Laura Iparraguierre habla también de que esta es una tarea de los padres “ordenar la psique de los niños para saber qué les ocurre y poder establecer los límites adecuados”. Por eso es importante, también, la formación de estos.

Desde Safaya también trabajan con los adolescentes y comenta que “en muchos casos hasta te lo piden”. El ayuda muchas veces viene con sentarse a charlar con alguien de la organización y desahogarse, explicándoles cómo se siente y cuáles son sus miedos o inseguridades.

Así, esta es una de las Asociaciones de Navarra que trabaja con los miembros de los dos tipos de familia que estamos tratando de conocer en profundidad.

¿Sabíais de la existencia de Safaya o solo conocíais a Nuevo Futuro?

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