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Y así ha resultado todo

PATRICIA ZARRALUQUI Y BELÉN TORRES

Cuando empezamos este proyecto lo hicimos con el convencimiento y la ilusión de que era un tema muy interesante. Sin embargo, todo lo que hemos aprendido y todas las personas que hemos conocido han resultado mucho más de lo que nos habíamos imaginado. Cada entrevista, cada historia y cada encuentro con quienes aparecen en este blog ha supuesto un aprendizaje que va mucho más allá de meras cuestiones técnicas sobre qué es una acogimiento o cómo funciona un proceso de adopción.  Ha significado hacer un periodismo de personas y para personas.

Desde que leímos el caso Joan, donde unos padres en régimen de guarda con fines adoptivos tuvieron que devolver a su hijo a la madre biológica, hemos querido conocer las cuestiones más teóricas de estas realidades cercanas, pero distintas. Para ello planteamos entradas como Acoger y adoptar no es lo mismo, donde se exponían las diferencias entre ambas realidades. Pero también en otras en las que se trataban preguntas más concretas sobre la adopción (Quién puede adoptar y a quién) o sobre la acogida (Acogimiento y otras cuestiones que hay que saber del tema).

Si bien es cierto, el centro de este blog han sido las personas. Por un lado, todos aquellos profesionales que nos han dedicado un tiempo para explicarnos cuestiones puntuales acerca de estos pequeños. Sobre su rol en el colegio contamos con las profesoras Elisa Sagredo (Elisa Sagredo: “La clave está en la comunicación entre el colegio y la familia”) y Carlota Gutiérrez (Carlota Gutiérrez: “El papel del maestro es fundamental porque es como un mediador“). Por otro, las asociaciones que hay en la Comunidad Foral que se dedican a estos temas, tales como Safaya de Nuevo Futuro (Safaya. El servicio de acompañamiento a familias adoptivas y de acogida de Nuevo Futuro), AFADENA (AFADENA, más de diez años ayudando a las familias adoptivas) y MAGALE (Conozcamos MAGALE, la Asociación Navarra de Familias de Acogida). Mediante estas asociaciones también pudimos hablar con otros profesionales de hechos más concretos como Laura Iparraguirre, de Safaya, que nos habló sobre la cuestión de la búsqueda de orígenes de los niños adoptados (Laura Iparraguirre: “La búsqueda de orígenes es una prueba para toda la familia”) o Carlota Caso mediante un coloquio en el ciclo de cine organizado por MAGALE sobre el acogimiento familiar (Carlota Caso: “Hay que dar amor, ser constantes y estar disponibles para ellos”). Además, también hemos consultado con el Gobierno de Navarra para saber más acerca de las adopciones (Charo Paternain: “Vienen con ideas muy distintas de lo que realmente es una adopción) y las acogidas (Acogida. La actuación del Gobierno de Navarra).  No nos hemos querido quedar ahí y por eso acudimos a los jóvenes, para ver qué era lo que conocían del tema (Y vosotros, ¿qué decís?). Comprobamos que los conceptos y los términos no están claros.

Además de esto, este tema nos obligó a conocer, desde dentro, algunas de las actividades que organizan las asociaciones mentadas más arriba y que han quedado retratadas en forma de fotos, como el Rastrillo de Nuevo Futuro (Una invasión llegó al Rastrillo de Nuevo Futuro) o el visionado de “La Vergüenza” de David Planell en el ciclo de cine de MAGALE, “Acogimiento en Familia” (Ciclo Acogimiento en Familia o cómo informar a través de películas).

Aunque sin duda alguna, las grandes estrellas de este blog han sido aquellos que se han sentado con nosotras durante algunas horas y nos han contado, sin tapujos y sin nada a cambio, sus vidas. Historias de padres de adopción nacional (“Tuvimos un embarazo de 48 horas” parte I y parte II), de madres viudas que acogen a niñas de su propia familia (Olimpia Jiménez: “Tiene permiso para quererme“) y de jóvenes que han vivido una situación dura pero que están bien (Naroa Ramírez: “Volvería a pasar por todo porque me gusta mi vida de ahora“). También la de unos padres que iniciaron un proceso de adopción de dos hermanos rusos (Diario de una adopción: a kilómetros de un sueño), que viajaron hasta tres veces al país de origen (Diario de una adopción: aviones, aviones y más aviones) y por fin los tuvieron con ellos en casa (Diario de una adopción: una maleta para cuatro).

La experiencia de trabajar de una forma tan profunda y de forma conjunta un tema como este, que trata sobre lo que le importa a la gente, la familia, ha resultado ser lo sorprendente, gratificante y útil.

 

 

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Conozcamos MAGALE, la Asociación Navarra de Familias de Acogida

BELÉN TORRES

Como ya comentamos en la entrada de Safaya, una forma de conocer la realidad de las familias de acogida y de adopciones es acudiendo a las asociaciones que trabajan con ellos. Aquí conoceremos a MAGALE.

Logo de Magale: Asociación Navarra de Familias de acogida. Foto de Belén Torres.

Logo de Magale: Asociación Navarra de Familias de acogida. Foto de Belén Torres.

MAGALE es la Asociación Navarra de Familias de Acogida. Tal y como cuentan en su página web, nace en agosto del 2003 de “un grupo de padres con niños en acogida, que sentían la  necesidad de compartir sus vivencias, aconsejarse en su problemática particular”. La creación de la asociación también se destina a que los niños pueda observar que existen diferentes tipos de familias, con distintas situaciones en ella.

Naroa Ramírez es una joven educadora de 23 años que pertenece a la Junta Directiva de MAGALE. Es ella la que nos explica “se creó un poco como punto de apoyo entre las familias, como forma de no sentirse solos. Desde el punto de vista de los padres fue como decir ‘no soy el único loco que me atrevo hacer esto’ y, desde el de los críos servía para darse cuenta de que no eran los únicos que estaban viviendo fuera de su casa”.

Naroa Ramírez explica que MAGALE, la Asociación como tal, basada en unos estatus cerrados y firmes que tienen ahora, nace en 2003, pero que la idea empezó tiempo atrás. Fue su madre acogedora junto con otros padres y madres en la misma situación los que quedaban para tomar café algunas tardes y así intercambiar impresiones, pensamientos y problemas.

Padres, madres, niños y profesionales

Es una Asociación que trabaja tanto con padres y madres acogedores como con los niños. Desde MAGALE se busca informar, formar y educar a esos padres a través de charlas y talleres. En entradas anteriores ya se ha hablado de la importancia que tiene dotar a quienes se ofrecen para cuidar a un niño que lo necesita de herramientas para hacer frente a situaciones complejas. Ese intento por educar a los padres se materializa en charlas y tareas acerca de la importancia de crear un círculo de confianza, de talleres sobre potenciar el apego o de enseñar formas de conducir rabietas de los pequeños y de hacer frente a comportamientos problemáticos. Además de esto, Naroa Ramírez insiste en que la Asociación siempre está abierta para cualquiera que quiera saber sobre las familias de acogida, cualquier persona es bienvenida. Un aspecto muy importante de MAGALE que explica Naroa Ramírez es que se ponen a disposición de otros profesionales para ayudarles en su formación en este ámbito. Es decir, cualquier profesor, psicólogo o trabajador social que quiera informarse y conocer en profundidad qué es la acogida, cómo se debe tratar a estos niños, cómo se les puede ayudar, etc. puede acudir a la asociación, donde, encantados, le atenderán.

Muchos de los padres que se acercan a MAGALE suelen tener miedos, dudas e inseguridades similares. Ramírez  opina que, en general, el miedo que existe es el de “saber si los niños se van a adaptar. También están preocupados por si ello van a ser capaces de crear ese vínculo de confianza con los pequeños y se va a dar el apego“. Esto algo muy importante y que les cuesta tanto a los niños porque son niños que “hacen las maletas muchas veces. Están entre dos mundos. De momento estás en una casa, pero sabes que te vas a ir y, por tanto, crear apego es difícil”. En cuanto a las dudas, la más común, según Naroa Ramírez es la de “y cuando me lo quiten, ¿qué?“. Ante esta pregunta, Naroa revela que ella odia esa frase, porque el niño “no es una posesión. El pensamiento es algo similar a decir, bueno, yo ya he hecho esa buena acción, ahora el niño es mío. A mi esto me choca, no es adecuado”. Por otro lado, ella misma es la que dice que la marcha de los niños es “la raíz del acogimiento. Teóricamente eso es es bueno, que se vaya está bien. Pasa poco, no es lo habitual, pero si ocurre es porque la situación de la familia de origen es mucho mejor y es positivo”. Naroa Ramírez afirma que una vez que se termina el acogimiento, suele haber un contacto frecuente entre el niño y los padres de acogida.

Los niños también reciben en MAGALE atención. Los talleres y las actividades están también pensados para ellos. La propia Naroa Ramírez es una de las encargadas de esto y cuenta que muchas veces se los lleva de retiro durante el fin de semana. Comenta entre risas que “estos niños son un encanto, pero tienen su mochila. Muchas veces se muestran más desafiantes con los padres de acogida, tratando de ponerles a prueba para saber qué es lo que estos sienten hacia ellos. Sin embargo, cuando salen de ese círculo y pasan tiempo con otros familiares, abuelos u otros niños como ellos, como que se relajan y son encantadores”. A los pequeños también se les ofrece ayuda psicológica.

Dar a conocer

Folletos informativos de MAGALE. Foto de Belén Torres

Folletos informativos de MAGALE. Foto de Belén Torres

Actualmente, están muy centrados en la difusión de qué el acogimiento. Son lo primeros que expresan que hay bastante confusión entre adopciones y acogidas y por eso están muy enfocados a aclarar el significado de esto términos, a establecer los límites entre ambas realidades. Nosotras también hemos tratado de explicar su diferencia en una de las primeras entradas de este proyecto. Este es el motivo que les llevó a crear este año 2016 el ciclo de cine Acogimiento en Familia que se celebra los jueves 27 de octubre y 3, 10 y 17 de noviembre en los cines GOLEM de Pamplona. Aquí buscan exponer qué es el acogimiento familiar a través de la proyección de películas y de un coloquio posterior llevado a cabo por profesionales del ámbito, entre ellos la psicóloga Carlota Caso, puedes ver qué contó en esta entrada. El pasado 3 de noviembre nosotras fuimos asistentes y pudimos aprender más del tema gracias a la película “La Vergüenza” de Daniel Planell, aquí podéis ver algunas fotos del evento.

Además de esto, Naroa Ramírez explica que desde MAGALE están en fase de desarrollo de una nueva iniciativa llamada familias guía. Se trata de que núcleos familiares que ya hayan pasado por un acogimiento, que tengan una experiencia previa y que sean capaces de asesorar a otra. Sería algo así como establecer un contacto permanente entre la nueva familia y la veterana para que esta le pueda servir de guía.

Tal y como ellos mismos reflejan en su página web “la creación de MAGALE ha sido muy satisfactoria para todos, hablamos en un lenguaje común, y para nuestros hijos ha sido muy positiva”.

 

¿Conocíais MAGALE? ¿Qué otras asociaciones interesantes sabéis algo? 

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Laura Iparraguirre: “La búsqueda de orígenes es una prueba para toda la familia”

PATRICIA ZARRALUQUI Y BELÉN TORRES

El objetivo al crear este blog fue el de aprender lo máximo sobre las  con familias de acogida y las familias adoptantes con el fin de ser capaces de difundir, de una manera próxima y asequible a todos, cuál es la situación y la realidad de estos modelos de hogar. Por ello, acudimos a quienes mejor conocen esas circunstancias, además de las propias familias, los profesionales que les acompañan en este camino.

Laura Iparraguirre es una de ellas. Socióloga, trabajadora social, psicoterapeuta y con distintos másters en el ámbito de la adopción y la acogida, es subdirectora de Nuevo Futuro de Navarra y una de las profesionales  que trabaja directamente con las familias en el espacio Safaya, del que hemos hablado en una entrada anterior.

Uno de los aspectos  que destacaba esta trabajadora social es la importancia de preparar, de formar y de educar a los padres para que tengan herramientas que les permitan hacer frente a ciertas situaciones, difíciles en muchas ocasiones. Para los padres de adopción, una de estas puede ser cuando el niño, una vez adolescente, empieza a interesarse en saber acerca de su familia biológica. La búsqueda de los orígenes por parte del crío es una de las pruebas a las que se deben enfrentar estas familias, y, según expone Laura Iparraguirre, es aquí cuando se ve si ha habido un buen acompañamiento o no.

Estos chicos “tienen una espada de Damocles que les acompaña y es que sienten que no son dignos de amar. Lo piensan así porque es lo que da sentido a justificar el abandono de su madre”, comenta Iparraguirre. Hay en un momento en la vida de estos niños, sobretodo en la adolescencia, donde sienten la necesidad de conocer, de iniciar una búsqueda de orígenes para saber el motivo de su situación. Según Laura Iparraguirre se empieza con “un cuestionamiento, hay un  pensamiento de qué le habrá pasado a la madre, qué será de ella” Es ese momento en el que sienten la necesidad de ver cuál es la primera pieza del puzzle que conforma su vida y es que “no saben porque su madres les dejó  para que otros les cuidaran”. Y es aquí donde la figura de los padres adoptivos es clave y pueden poner en práctica lo que desde instituciones como Safaya les enseñan.

Narrativa biológica

En cuanto a la forma en que estos padres se enfrentan a la revelación a su hijo de sus orígenes,  Laura Iparraguirre dice que “hay de todo. En muchos casos, los padres se plantean adornar una historia súper bonita para que los niños no sufran. Son libres y responsables de lo que les cuentan. Mi recomendación es que siempre hay que ajustar la información a la edad de la criatura. Hay que poder darle a uno lo que está dispuesto a recibir. Y mi otra recomendación es que ningún elemento no se sostenga en el tiempo. Es decir, que yo no le diga hoy una película muy bonita porque tiene seis años, a mi me ha pillado de sorpresa y le cuente algo que luego, con el tiempo, no se pueda mantener”, y continúa diciendo que “lo que es importante es que estos niños tengan una narrativa biológica que sea coherente”.  Es como un puzzle, se le puede ir dando piezas con el tiempo y cuando se den todas, lo importante es que todo esto encaje.

Laura Iparraguirre explica “hay padres que le dicen a sus hijos que su familia biológica les quería mucho, y yo siempre les pregunto si lo saben. Es mejor no meterse en esas cosas. Yo les suelo decir que respondan aquello de lo que están plenamente seguros y que es algo objetivable, por ejemplo,  no sé si te quería, pero de lo que estoy completamente seguro es que quiso que vivieras y yo estoy muy agradecido porque de esa forma nosotros podemos ser una familia. Esto es real”. Comenta que si al niño se le dice que su familia biológica lo quería mucho, sin saber si es cierto o no, estos pequeños pueden desencadenar dos pensamientos complicados. Por un lado, pueden preguntarse:” si tanto me querían, ¿por qué me abandonaron?” y, por otro: “no me quieras tanto, porque igual también tú [padre adoptivo] me abandonas”. La psicoterapueta admite que la intención de estos padres es muy buena, es la de salvar a la familia biológica, la de evitar sufrimiento a sus pequeños y eso está bien, pero hay que tener cuidado con lo que se le cuenta a la criatura y la edad que tiene. Insiste en que no hay que mentir, si no se sabe, no se sabe, para que a la larga la confianza que tanto cuesta de crear en estas familias no se rompa.

La importancia de estar preparados

Laura Iparraguirre explica que hay chicos que no dan los pasos para conocer a su familia biológica, pero que no ha conocido ningún caso que no se haya preguntado nunca acerca de esta. Son jóvenes que no sienten la necesidad de saber dónde está esa familia, ellos se sienten bien con sus situación y entierran esas preguntas. Lo que deciden emprender la aventura de saber sobre quiénes le dieron la vida tiene que estar muy preparados. Es necesario mostrarles el abanico de posibilidades que se pueden encontrar. Explica que “muchos se creen que en el momento en que empiecen la búsqueda, llamarán a una puerta y una madre joven les abrirá con una sonrisa en la cara, pero puede pasar de todo. Hay que prepararles de la misma manera que ya se hizo con sus padres adoptivos”. Las posibilidades que existen, en cuanto a esas familias biológicas, es que “sean caso duros de conocer, otra opción es que ya hayan muerto. También que no les quieran conocer o que están felizmente casados, y hasta muy bien posicionados, y tengan otra familia que no conozcan y se encuentran de golpe  con  hermanos que ni sabían que existían”, por eso hay que prepararles porque “no siempre es un final feliz”. Comenta que hay muchos adoptados que realizan todo el proceso de preparación emocional y, en el momento de dar el paso, no quieren conocer a quienes les vieron nacer.

También  es necesario acompañarles y formarles en el momento en que estos niños, ya de adulto, deciden formar su propia familia y tener hijos. Puede ser duro, por ejemplo, en el caso de las mujeres y los sentimientos tan intensos que las acompañan durante todo el embarazo. Esta situación puede crearles angustia y desencadenar en una depresión postparto.

Lo importante en este proceso de búsqueda de orígenes es que esta es una especie de prueba para toda la familia. Hay criaturas que deciden no dar estos pasos porque sienten que traicionan a su familia adoptiva. Si los que ejercen de padres están dispuestos a a acompañarles en este proceso, es un muy buen indicador, porque integran, normalizan la situación por el bien de todos. Está claro que no tiene porque ser una situación fácil para los padres, pero para eso se les educa y enseña.

¿Cómo pensáis que es la mejor manera de hacer frente a esta situación? 

 

 

 

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Safaya. El servicio de acompañamiento a familias adoptivas y de acogida de Nuevo Futuro

PATRICIA ZARRALUQUI Y BELÉN TORRES

Quienes quieren embarcarse en la aventura de iniciar una adopción o aquellos que se planteen la posibilidad de ofrecerse como padres de acogida siempre intentan recopilar la máxima información posible. Uno de los referentes donde buscarla es en las asociaciones que les sirvan como apoyo en el proceso que empiezan.

En Navarra existen varias, entre las cuales están Magale (Asociación de Familias de Acogida de Navarra) y Afadena (Asociación de Familias Adoptivas de Navarra), a las que les dedicaremos una entrada en exclusiva. Sin embargo, este post está dedicado a otra organización que sirve de ayuda a los dos ámbitos familiares que conforman el centro del blog.

Se trata de Nuevo Futuro que tal y como explican en su página web “trabaja a favor de la infancia en dificultad social”. Su trabajo comenzó en Navarra en 1971 y continúan su labor para “proteger a la infancia en dificultad social, asegurarse de que esta tiene un hogar, trabajar en su educación, su cultura y su crecimiento personal”.

Dentro de Nuevo Futuro, existe Safaya un servicio que se dedica a atender y apoyar a las familias una vez terminado el proceso de adopción y en lo que dura el acogimiento familiar. Una de las personas que trabaja en este servicio es Laura Iparraguirre, trabajadora social, psicoterapeuta y socióloga. Ella es la que cuenta que “durante 17 años hemos sido una ECAI, una Entidad Colaboradora de Adopción Internacional”, en decir, eran los encargados de acompañar en todos los pasos del proceso de adopción a padres cuyos hijos venían de sitios como Perú, Rusia, Rumanía, Chile… y, poco antes de que hubiera una bajada en las adopciones, que las cosas se complicaran, cerraron este servicio. Esto pasó porque ya habían empezado con el “pos”, es decir, con el seguimiento de familias que ya tenían con ellos a sus hijos, pero que se continuaban acudiendo a ellos para “plantearnos dudas, dificultades, para compartir que la situación era más compleja de lo que se imaginaban”. Por este motivo empezaron a realizar actividades tanto para los padres, como para las criaturas.

En palabras de la propia Laura Iparraguirre “lo que hacemos en Safaya es, por un lado, hacer el acompañamiento técnico a las familias de acogida para que se sientan más fuertes y entiendan la casuística. Hacemos un acompañamiento a la carta en toda la red que envuelva al niño: tutores del colegio, psicólogos… todo. Intentamos hacer que entiendan la situación y fortalecer a los acogedores en este ámbito para que el acogimiento sea un buen recurso de protección. Por otro lado, tenemos la parte de adopción, con varias líneas. Hacemos un seguimiento psicológico, vía Gobierno de Navarra, a la familia o a la criatura. Es un servicio gratuito y público para quienes tienen la condición de adopción. Además, está la línea de formación, donde se hacen talleres unidos a un tema, por ejemplo adopción y escuela, adopción y apego…”.

Ayudar y educar a los padres 

Por otro lado, Iparraguirre lidera, desde hace cuatro años, un taller estable y cerrado con un grupo de familias que acuden a Safaya para intercambiar impresiones y vivencias. Esto resulta muy positivo para las familias pues esto les permite intercambiar impresiones, expresar sus temores y sus dudas, sin juzgarse. La líder del grupo explica que en muchas ocasiones “estos padres tienen un sentimiento de fracaso, de culpa, de no dar la talla, se cuestionan todo mucho y hay veces que es necesario reajustar esto” y desde las charlas, se les dan herramientas para gestionar sus sentimientos, sus actos. Además, son también positivas porque hay un alto grado de confianza entre sus miembros que les permite apoyarse los unos en los otros, darse consejos y, en definitiva, compartir vivencias. En palabras de Laura Iparraguirre “es un espacio que contiende, apoya, que da estructura, que da herramientas, que hace un seguimiento y que tranquiliza porque sabes que existe este grupo y que resulta terapéutico. Les aporta, les sirve y que les resulta útil”. Una de las claves del éxito del grupo es que es cerrado y que, por tanto, los miembros son fijos. Desde Safaya se ha comprobado lo positivo de estas reuniones y se pretenden crear nuevos grupos de familias que funcionen tan bien como el taller que hay en la actualidad.

Nuevo Futuro es una de las asociaciones de referencia para tratar temas relacionados con la acogida y la adopción.

Nuevo Futuro es una de las asociaciones de referencia para tratar temas relacionados con la acogida y la adopción.

En cuanto a la formación para padres, Laura Iparraguirre insisten en lo importante que es  para tomar conciencia de en qué se están embarcando quienes deciden empezar una acogida o una adopción. Sería como una especie de filtro tras una dosis de realidad de lo que está apunto de comenzar. Para Iparraguirre tiene sentido en lo que se llama pre, antes de que los niños lleguen a las casas, pero también es importante en el durante, porque hay situaciones con estos niños que son complejas y para las que se necesita el acompañamiento de un profesional que les enseñe herramientas para manejarse.

Con los niños también se trabaja, aunque Laura Iparraguirre es más partidaria de fortalecer a los padres sobretodo cuando los críos son muy pequeños.  Los profesionales que trabajan en Safaya buscan dar un apoyo a los niños y ayudarles a expresarse, ya que muchos pequeños ni siquiera son capaces de poner en palabras qué es lo que sienten. Esto mismo nos explicaron las profesoras Elisa Sagredo y Carlota Gutiérrez en entradas anteriores. Laura Iparraguierre habla también de que esta es una tarea de los padres “ordenar la psique de los niños para saber qué les ocurre y poder establecer los límites adecuados”. Por eso es importante, también, la formación de estos.

Desde Safaya también trabajan con los adolescentes y comenta que “en muchos casos hasta te lo piden”. El ayuda muchas veces viene con sentarse a charlar con alguien de la organización y desahogarse, explicándoles cómo se siente y cuáles son sus miedos o inseguridades.

Así, esta es una de las Asociaciones de Navarra que trabaja con los miembros de los dos tipos de familia que estamos tratando de conocer en profundidad.

¿Sabíais de la existencia de Safaya o solo conocíais a Nuevo Futuro?

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